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BMW Z4 Coupé: el deportivo que rompió las reglas del diseño alemán

Por: Asiya Mograby
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Desde su origen en los roadster de los años 50 hasta su diseño rupturista, el BMW Z4 Coupé es analizado por Federico Sánchez en un nuevo episodio de Autobiografías.

En un nuevo episodio de "Autobiografías", Federico Sánchez nos invita a recorrer la historia, el diseño y la audacia conceptual del BMW Z4 Coupé, uno de los modelos más singulares y rupturistas desarrollados por la casa bávara en el siglo XXI.

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El origen de una idea que viene de los años 50

Aunque su nombre podría sugerir lo contrario, la historia del BMW Z4 Coupé se remonta mucho antes de la letra “Z”. Según explica Federico Sánchez, todo comienza en los años 50 con el BMW 507, un pequeño roadster V8 que no solo marcó época, sino que fue conducido nada menos que por Elvis Presley. “Ese auto inaugura la idea de los pequeños roadster deportivos de BMW”, señala.

Décadas más tarde llegaría el Z1, un modelo compacto con una particularidad inolvidable: sus puertas de guillotina, seguido por el Z3, que alcanzó fama mundial al convertirse en el vehículo de James Bond. Recién en 2002, BMW lanza el Z4, primero en versión cabriolet.

Federico Sánchez habla sobre el BMW Z4 Coupé en Autobiografías
Federico Sánchez habla sobre el BMW Z4 Coupé en Autobiografías

El nacimiento del BMW Z4 Coupé

El Z4 descapotable sorprendió por su rigidez estructural, siendo hasta tres veces más rígido que su antecesor sin sumar peso. Pero la verdadera revolución vino cuando Chris Bangle, primer diseñador norteamericano a cargo de BMW, decidió ir más allá. 

Así nace el BMW Z4 Coupé, un modelo audaz, diseñado por el arquitecto polaco Tomasz Zija, en estrecha colaboración con Bangle. El resultado fue un vehículo de líneas filosas y volúmenes seductores, que combinó voluptuosidad y ruptura estética en partes iguales.

Federico Sánchez habla sobre el BMW Z4 Coupé en Autobiografías
Federico Sánchez habla sobre el BMW Z4 Coupé en Autobiografías

Potencia, diseño y carácter

En un contexto donde las marcas apostaban por deportivos compactos de entre 250 y 300 caballos, BMW decidió subir la apuesta. El Z4 Coupé incorporó el motor 3.0 SI, un seis cilindros en línea atmosférico con 261 caballos, desarrollado en la planta de Spartanburg, Estados Unidos. “En rigor, no es un auto alemán: es fabricado en Estados Unidos”, aclara el animador.

Su silueta, con cabina retrasada y proporciones clásicas, le valió el apodo de “el Aston Martin de los pobres”, evocando a los deportivos ingleses de los años 50 y 60.

Un auto analógico en plena era digital

Más allá de su potencia, el BMW Z4 Coupé destaca por su experiencia de manejo pura. Sin pantallas ni artificios tecnológicos excesivos, es un vehículo profundamente analógico. “Tiene agujitas, no tiene turbo y suena increíble. Uno es feliz con tan poco”, concluye Sánchez.

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