Proyecto Cucha Cucha: cómo Arauco impulsa el rescate del origen del vino chileno en el Valle del Itata
El Valle del Itata, considerado uno de los territorios vitivinícolas más antiguos de Chile, vuelve a posicionarse gracias al Proyecto Cucha Cucha, una iniciativa impulsada por Arauco que combina rescate patrimonial, apoyo técnico y desarrollo territorial para fortalecer a pequeños productores y revalorizar el origen del vino chileno.
Resumen: El Proyecto Cucha Cucha, impulsado por Arauco en el Valle del Itata, busca rescatar el patrimonio vitivinícola chileno mediante apoyo técnico, comercialización y fortalecimiento de pequeños productores. La iniciativa pone en valor más de 400 años de historia del vino en Chile y proyecta al territorio como un destino de desarrollo y turismo.
Durante décadas, cuando se hablaba del vino chileno, la atención se concentraba casi exclusivamente en los valles del centro del país. Sin embargo, existe una historia menos conocida que comienza cientos de kilómetros al sur, en el Valle del Itata, una zona donde sobreviven algunas de las viñas más antiguas del mundo y donde el cultivo de la vid acumula más de 400 años de historia.
Ese fue el eje central del octavo capítulo de Impacto en 10 Minutos, espacio conducido por Daniela Yazigi, quien conversó con Guillermo Mendoza, subgerente de Asuntos Públicos de Arauco, acerca del Proyecto Cucha Cucha, una iniciativa que busca rescatar el patrimonio vitivinícola del territorio y generar nuevas oportunidades para cientos de pequeños productores.
Lejos de enfocarse únicamente en la producción de vino, el proyecto apuesta por un modelo de desarrollo territorial donde confluyen la historia, la identidad cultural, la innovación tecnológica y la colaboración entre distintos actores.
El origen del vino chileno está en el Valle del Itata
Según explicó Guillermo Mendoza, la historia comenzó cuando Arauco observó una realidad que convivía diariamente con sus operaciones industriales en la zona de Nueva Aldea.
El complejo industrial se encuentra precisamente en un territorio históricamente viñatero. Al iniciar conversaciones con las comunidades, la empresa descubrió una riqueza patrimonial poco conocida.
Uno de los principales hallazgos fue la existencia de aproximadamente 10.000 hectáreas de viñedos, distribuidas entre cerca de 5.500 pequeños propietarios, muchos de ellos dedicados a variedades tradicionales cultivadas mediante sistemas de secano, sin riego artificial.
Pero el valor del territorio va mucho más allá de sus cifras. Guillermo Mendoza destacó que en el Valle del Itata sobreviven parras centenarias de variedades como País y Moscatel, algunas con más de 300 años de antigüedad, consideradas únicas a nivel mundial.
"Son parras que no existen en ninguna otra parte del mundo", explicó durante la entrevista en Impacto en 10 minutos.
Estas cepas llegaron durante la época colonial gracias a los jesuitas, quienes impulsaron el desarrollo de la viticultura en la zona utilizando rutas comerciales que conectaban el puerto de Talcahuano con el interior del valle.
Durante muchos años, sin embargo, la producción del Itata fue utilizada principalmente para abastecer vinos de bajo costo destinados a grandes viñas nacionales, sin que se reconociera plenamente el potencial de calidad del territorio.
Antecedentes y contexto
El Valle del Itata es reconocido como uno de los territorios donde nació la viticultura chilena. Pese a esa relevancia histórica, durante décadas permaneció fuera del foco de la industria nacional e internacional.
Incluso, según relató Mendoza, numerosos enólogos chilenos de prestigio nunca habían visitado el valle hasta hace poco más de una década.
Ese escenario comenzó a cambiar cuando distintos productores independientes empezaron a rescatar técnicas tradicionales de elaboración y variedades patrimoniales.
En paralelo, Arauco identificó un activo histórico poco conocido: la Viña Cucha Cucha, propiedad de la compañía, cuyos registros datan de 1653, convirtiéndola en una de las viñas más antiguas del país.
A partir de ese patrimonio surgió la idea de desarrollar un proyecto que no solo protegiera esa historia, sino que también ayudara a los pequeños viñateros a capturar mayor valor por su trabajo.
Cómo funciona el Proyecto Cucha Cucha
El objetivo central del Proyecto Cucha Cucha es reducir las brechas que enfrentan los pequeños productores. Durante años, muchos vendían únicamente uva a precios muy bajos.
Mendoza ejemplificó esa diferencia señalando que un kilo de uva podía comercializarse alrededor de 150 pesos, mientras que ese mismo volumen, transformado en vino embotellado y correctamente comercializado, podía alcanzar valores cercanos a 4.000 o 5.000 pesos por botella.
Para lograr ese cambio fue necesario trabajar en distintos ámbitos.
Entre ellos destacan:
- asesoría técnica especializada;
- acompañamiento en procesos de formalización tributaria;
- capacitación en elaboración de vinos;
- acceso a canales de comercialización;
- generación de redes con restaurantes y hoteles;
- apertura de mercados internacionales.
Uno de los hitos fue la contratación de la reconocida enóloga Ana María Cumsille, quien asesoró durante varios años a pequeños productores del territorio.
Asimismo, nació la plataforma Alma de Itata, una tienda online que actualmente reúne alrededor de 150 etiquetas pertenecientes a 47 pequeños productores, permitiéndoles acceder a nuevos consumidores.
Este proyecto también logró abrir oportunidades de exportación. Según explicó Mendoza, una de las primeras experiencias internacionales permitió enviar vinos del Valle del Itata al mercado sueco tras adjudicarse un proceso de licitación conocido como tender.
Además, distintas alianzas facilitaron que vinos provenientes de pequeños productores comenzaran a aparecer en restaurantes especializados y hoteles de alto nivel.
Estos avances han permitido demostrar que los vinos patrimoniales del Itata poseen características únicas y competitivas.
Entre los ejemplos mencionados durante la conversación destaca el caso de una pequeña productora cuyo espumante fue reconocido por expertos internacionales como uno de los mejores degustados en Sudamérica.
Para Arauco, el proyecto trasciende la producción vitivinícola. Mendoza sostuvo que uno de los mayores aprendizajes ha sido comprender que el desarrollo solo es posible cuando existe confianza entre los distintos actores.
La asociatividad, explicó, ha sido uno de los mayores desafíos, ya que implica coordinar intereses diversos y construir relaciones de largo plazo. También destacó la importancia de respetar las tradiciones locales.
Muchas prácticas agrícolas responden a conocimientos transmitidos durante generaciones y poseen un profundo componente cultural y religioso. Por ello, el trabajo no consistió en reemplazar esas prácticas, sino en dialogar con ellas para incorporar innovación sin perder identidad.
Preguntas frecuentes sobre el Proyecto Cucha Cucha
¿Qué es el Proyecto Cucha Cucha?
Es una iniciativa impulsada por Arauco para fortalecer a pequeños productores del Valle del Itata mediante asesoría técnica, comercialización, rescate patrimonial y desarrollo territorial.
¿Por qué el Valle del Itata es importante para el vino chileno?
Porque concentra algunas de las viñas más antiguas del país, con más de 400 años de historia, y conserva cepas patrimoniales como País y Moscatel cultivadas desde la época colonial.
¿Cuál es el principal objetivo del proyecto?
Agregar valor al trabajo de los pequeños viñateros, ayudándolos a pasar de vender únicamente uva a comercializar vinos embotellados con mayor valor agregado, fortaleciendo al mismo tiempo el patrimonio vitivinícola del Valle del Itata.



