Felipe Braun explora el Parque Futangue en el regreso de “Sobre la Tierra”
El actor y conductor inicia una nueva temporada del espacio con un recorrido por uno de los proyectos de conservación más importantes del sur de Chile.
Felipe Braun regresó a la pantalla con una nueva temporada del programa “Sobre la Tierra”. En el episodio que da inicio a esta nueva etapa, Felipe Braun vuelve a un lugar que ha tenido un rol significativo en su vida: el Parque Futangue, un territorio con el que creció y donde descubrió su amor por la naturaleza, el medioambiente y el bosque.
Durante el programa, Braun se reunió con Andrés Martínez, administrador del Parque Futangue, y con Francisco Urquiza, subdirector de docencia del Instituto para el Desarrollo Sustentable de la Universidad Católica.
Martínez explicó cómo el área del parque se transformó en un sector turístico, manteniendo al mismo tiempo un fuerte enfoque en la conservación y protección del entorno natural. En tanto, Urquiza recorrió la zona junto al equipo y abordó la importancia del parque desde una mirada educativa, ambiental y científica.
Felipe Braun regresa al Parque Futangue en estreno de "Sobre la Tierra"
Sobre el proceso de conservación del Parque Futangue, Andrés Martínez contó que él llegó a trabajar en la zona por "cosas de la vida", "porque don Gabriel (Ruiz-Tagle) compró un predio acá en el sector, que tenía la gracia de una laguna arriba. Ese es el primer sector, que es Pichiñe, lo que llamamos Ilipe".
Ruiz-Tagle fue un inversionista clave en el desarrollo del Parque Futangue, un proyecto de conservación y ecoturismo que protege la selva valdiviana y busca conciliar el desarrollo con la preservación del entorno.
"Entonces, cuando compró esto, quisieron hacer un camino y la verdad es que tenía mucha dificultad técnica. Partieron haciendo un camino con mucha dificultad técnica y se encontraron con rocas, problemas de pendiente, etcétera", dijo el administrador del Parque Futangue y agregó que "en esos años, cuando las personas trabajaban un camino en la cordillera, pensaban que el objetivo era sacar con camión, carro, madera, dinamita, árboles abajo, etcétera. Entonces había que tener otra visión: primero, cuál era el objetivo."
"En mis primeras reuniones con don Gabriel, fue ver cuál era el objetivo de este camino. Hay una palabra que se utiliza mucho acá, que puede sonar como una grosería, pero no lo es: es un “descrestadero”, es el fondo para sacarse la cresta. No había un interés económico, lucrativo, de volumen. No lo quería explotar, por lo menos desde el punto de vista volumétrico. Quería llegar a un lugar. Entonces ahí dije: “Oiga, pero mire, entonces no tiene para qué llegar con camión'", dijo Martínez.
El mismo administrador se convirtió en guía de Felipe Braun y Francisco Urquiza para ingresar al bosque de árboles nativos del Parque Futangue, cuyo sendero fue recorrido primero en vehículo y luego a pie.
¿Cómo educar en sustentabilidad y conservación del medioambiente?
En pleno bosque, el académico Francisco Urquiza profundizó en el método de enseñanza que él ha utilizado para educar sobre sustentabilidad con sus estudiantes.
"Hay tres cosas bien importantes que han ido evolucionando en mi forma de abordar las clases. La primera es preguntarse por qué querer preocuparse del tema. O sea, ¿por qué preocuparnos por la sustentabilidad? Con el tiempo he ido derivando hacia algo que quizás alguien podría tachar de cursi, pero que es simplemente decir: ¿por qué hay que cuidar lo que amamos? Esa pregunta te empieza a profundizar. Bueno, ¿y qué es lo que uno ama?", dijo Urquiza en primera instancia.
El experto reflexionó que cuando "te das cuenta de que todo lo que amas no puedes darlo por sentado, porque está siendo amenazado de alguna manera por las cosas que estamos haciendo —los lugares, las personas, las relaciones, incluso aquello a lo que estamos acostumbrados como sociedad—, desde ahí se empieza a armar una conexión".
Junto con eso, el docente aborda dos temas para enseñar sustentabilidad. "Uno es la segunda ley de la termodinámica, para que se entienda la importancia de asumir lo que es la entropía, el desorden, porque finalmente la entropía supone el primer límite que nosotros debemos comprender".
"En los sistemas vivos, las cosas no pueden crecer indefinidamente porque están sujetas a estas leyes, y nosotros no las conocemos ni las tenemos internalizadas. Eso es lo que ocurre en los sistemas naturales: en cada proceso de transformación se va disipando energía, y en las cadenas tróficas, en los sistemas vivos, eso ocurre de manera natural", añadió.
"Desde ahí voy entrando para que se entienda que muchos de los problemas que estamos generando van en directa contradicción con leyes que son inviolables, las leyes profundas de la naturaleza y, en este caso, de la física", dijo.
Para Francisco Urquiza, muchas civilizaciones aparecieron y desaparecieron principalmente por la forma en que se organizaron en relación con su ecosistema. Cuando no lograron resolver la disonancia con el medioambiente, simplemente desaparecieron.
"Hay lugares en el mundo donde los seres humanos han encontrado una sintonía muy fina con la naturaleza. Existen ecosistemas que no se podrían explicar sin la intervención directa de las personas. Durante mucho tiempo se pensó que algunos lugares eran completamente prístinos, e incluso se tomaron decisiones de relocalizar comunidades indígenas para mantenerlos así. Esa fue una visión inicial de la conservación", explicó.
Y agregó: "Con el tiempo se empezó a entender que esas comunidades ya eran parte del ecosistema, que el manejo que realizaban era fundamental y que sacarlas podía generar daño. El bosque que existía ahí estaba entrelazado con esas personas, que llevaban miles de años habitando ese territorio. De alguna manera, uno se da cuenta de que hay pueblos que entraron en sintonía con los ecosistemas, los modificaron, pero ese ecosistema ya se transformó junto con ellos".


