Los chats que delataron a los detenidos por la desaparición de joven que vendía cartas Pokémon
Mensajes enviados desde el celular de la joven, con cambios evidentes en su forma de escribir y versiones contradictorias sobre su paradero, levantaron las primeras alertas. Las conversaciones fueron clave para que la Fiscalía identificara una suplantación y avanzara en las detenciones.
Una joven que vendía cartas Pokémon desapareció el 12 de marzo tras asistir a una falsa inauguración en un departamento del centro de Santiago. Chats enviados desde su celular, con cambios de lenguaje e inconsistencias, revelaron una suplantación y permitieron a la Fiscalía detener a los sospechosos.
La desaparición de Dominique Camila Olortigue Quispe (20), conocida en su comunidad como “Cami”, remeció a su entorno y encendió las alarmas en redes sociales y círculos ligados a la compra y venta de cartas Pokémon.
Lo que comenzó como una búsqueda marcada por la incertidumbre, con el paso de los días tomó un giro clave: los mensajes enviados desde su celular se transformaron en la principal pista para entender qué ocurrió y cómo se logró la detención de los sospechosos.
Chats clave en la desaparición de joven que vendía cartas Pokémon
El caso se remonta al 12 de marzo, cuando Cami asistió a una supuesta inauguración de una tienda online en un departamento del centro de Santiago, en calle Merced. La invitación, según la investigación, fue realizada por uno de los imputados, quien le habría pedido asistir sola a un evento “privado”.
Cerca de las 16:00 horas, la joven envió un mensaje que hoy resulta clave para reconstruir sus últimos momentos: “Perdón amor, ando en un evento que de hecho ni sé por qué me tienen en su casa”. Ese fue el último contacto directo que tuvo con su entorno. Desde ese momento, no se volvió a saber de ella con certeza.
Al día siguiente, comenzaron a enviarse mensajes desde su teléfono que indicaban que no asistiría a su trabajo por “problemas personales”. Sin embargo, algo no calzaba.
Fueron los propios amigos y cercanos quienes detectaron que los mensajes no correspondían a la forma habitual de escribir de Cami. Las diferencias eran evidentes: usaba tuteo, cuando ella mantenía un lenguaje más formal, había errores de redacción que no corregía, el tono era distante y poco coherente con su personalidad y evitaba audios y llamadas.
Las alertas aumentaron cuando comenzaron a hacerle preguntas simples, relacionadas con su vida cotidiana. Quien respondía no logró contestarlas correctamente.
Uno de los cercanos relató que bastaron pocos minutos de conversación para concluir que no se trataba de ella.
Ese momento marcó un punto de inflexión: la hipótesis de que alguien estaba utilizando su teléfono tomó fuerza.
La historia falsa: el supuesto viaje que no convenció a nadie
Mientras crecía la preocupación, comenzó a instalarse una versión paralela sobre su paradero. Desde su propio teléfono y también a través de uno de los imputados, se difundió que Cami habría viajado a Perú por problemas familiares.
El relato incluía distintas variantes: una emergencia personal, un accidente familiar y un viaje urgente fuera del país.
Sin embargo, ninguna de estas versiones fue confirmada por su familia. Por el contrario, generaron aún más dudas.
Cercanos coinciden en que el intento de instalar esta historia fue “burdo”, debido a las constantes contradicciones y a la falta de coherencia entre los mensajes.
La trampa que marcó el caso: una falsa invitación para atraerla
Con el avance de la investigación, se estableció que la joven habría sido citada mediante una estrategia engañosa: una supuesta inauguración de tienda online que en realidad no existía.
El encuentro se concretó en un departamento arrendado en el centro de Santiago, lo que refuerza la tesis de una planificación previa.
Este elemento, sumado al uso posterior de su teléfono, configuró un escenario clave para la Fiscalía, que sostiene que hubo una acción coordinada para atraerla y luego ocultar lo ocurrido.
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Preguntas frecuentes
¿Qué permitió descubrir que no era ella quien enviaba los mensajes?
Las diferencias en su forma de escribir, el cambio de tono y la incapacidad de responder preguntas personales hicieron evidente que alguien más utilizaba su teléfono.
¿Por qué los chats fueron tan importantes en la investigación?
Permitieron detectar una suplantación de identidad, reconstruir los últimos movimientos de la joven y sustentar la detención de los sospechosos.
¿Dónde fue vista por última vez?
En un departamento del centro de Santiago, en calle Merced, donde acudió a una supuesta inauguración de una tienda online.











