“Estoy enamorada de ti”: la inolvidable improvisación de Verónica Castro en la TV con conocido comediante chileno

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La visita de Verónica Castro al programa “Una vez más” en 1991 dejó varios momentos memorables, pero hubo uno que trascendió la entrevista y se convirtió en una verdadera postal de la televisión en vivo: la escena improvisada que protagonizó junto al actor chileno Fernando Alarcón, nacida espontáneamente en el estudio y construida sin libreto.

Más que un sketch, fue una demostración de oficio. En pocos minutos, la actriz mexicana pasó del humor al conflicto de pareja, del coqueteo a la discusión doméstica, desplegando una rapidez actoral que confirmó por qué era una de las figuras más sólidas de la televisión latinoamericana.

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Verónica Castro en Una Vez Más, 1991
Verónica Castro en Una Vez Más, 1991

Verónica Castro y su inolvidable improvisación en el 13

La escena surgió casi como un juego. El comediante entró al estudio con su clásico tono irónico y, tras algunos intercambios, la también cantante lanzó la idea: “Podríamos hacer una pequeña prueba”. Lo que siguió fue una secuencia que simulaba a una pareja que, tras dejar a sus hijos, planeaba un fin de semana romántico que rápidamente se transformaba en reproches, olvidos y desorden.

Mi amor, qué feliz me siento”, decía ella al comenzar, para luego escalar hacia frases como “Estoy cansada de todo lo que me dices”, en una discusión que parecía ensayada, pero que se construía segundo a segundo. El remate, cuando ambos se daban cuenta de que el bus ya había partido, selló una escena tan cotidiana como efectiva.

Verónica Castro y Fernando Alarcón en Una Vez Más, 1991
Verónica Castro y Fernando Alarcón en Una Vez Más, 1991

Confesiones en medio del juego

La improvisación convivió con una conversación profunda. Durante la entrevista, Verónica Castro habló sin filtros del costo del éxito. “El precio sí es muy alto”, confesó, al referirse a su carrera y a la maternidad. “No poder gozar a mis hijos… no me di cuenta a qué horas comenzó a caminar o a hablar”, relató, evidenciando una vulnerabilidad poco habitual para la época.

También reconoció el desgaste físico y mental: “Duermo muy poco, no sé dormir”, dijo entre risas, explicando que la rutina era lo que más la agotaba y que necesitaba saltar constantemente entre proyectos para mantenerse activa.

 

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