El importante rol que cumplían los manilleros en el penal Santiago I: eran ayudados por gendarmes
La investigación de la Fiscalía reveló la existencia de un sistema organizado donde “manilleros” y un jefe de manillas coordinaban el ingreso de productos prohibidos a los penales, con apoyo de funcionarios corruptos.
Esta semana se dio a conocer la denominada “operación apocalipsis”, encabezada por la Fiscalía y enfocada principalmente en el penal Santiago I, recinto donde operaba una banda de gendarmes dedicada a entregar distintos servicios en beneficio de los reos, a cambio de elevadas sumas de dinero, uno de los roles en cuestión eran los Manilleros.
El operativo contempló 77 órdenes de detención, las que, al cierre de este artículo, aún se encontraban en proceso de ejecución. Las diligencias se desarrollaron de forma simultánea en siete regiones del país: Metropolitana, Maule, Biobío, La Araucanía, Ñuble, Los Ríos y O’Higgins.
El despliegue también abarcó nueve establecimientos penitenciarios, además de decenas de domicilios particulares, configurándose como uno de los procedimientos más extensos y coordinados de los últimos años dentro del sistema penitenciario chileno.
Durante varios meses, la Fiscalía Occidente, junto a la PDI, llevó adelante una investigación de gran envergadura al interior de distintos recintos carcelarios, con el objetivo de esclarecer las dinámicas delictuales que operaban tras los muros. A partir de este trabajo, se logró reconstruir el funcionamiento de una organización criminal que habría movilizado más de $6.300 millones en los últimos tres años.
Según los antecedentes recopilados, esta estructura operaba principalmente desde Santiago 1 y el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, aunque mantenía ramificaciones en diversas zonas del país. El análisis de fiscales y policías fue categórico: se trataba de un sistema delictual consolidado y permanente, en el que funcionarios públicos habrían actuado en coordinación con internos y redes externas, facilitando el ingreso ilegal de bienes, además de incurrir en delitos de cohecho y tráfico de elementos prohibidos.
El rol de los manilleros en el penal Santiago I
Dentro de las prácticas de corrupción detectadas al interior de Gendarmería, uno de los engranajes más relevantes es el de los llamados “manilleros”. Se trata de personas encargadas de canalizar y concretar los pedidos que realizan los internos, los que pueden incluir desde alimentos hasta dispositivos tecnológicos o drogas.
De acuerdo con los antecedentes de la investigación, existe la figura de un “jefe de manillas”, quien recibe directamente las solicitudes de los privados de libertad y luego delega en los manilleros la tarea de adquirir los productos y hacerlos ingresar a los recintos penitenciarios para su posterior venta. Según los registros, un solo manillero puede llegar a atender a cerca de 285 reos cada vez que entra a la cárcel.
Para que este mecanismo funcionara sin contratiempos, los gendarmes involucrados recibían pagos a cambio de facilitar el ingreso de los encargos, evitando controles y fiscalizaciones. En ese contexto, un audio exclusivo al que accedió Teletrece da cuenta de una conversación entre dos “manilleras”, quienes comentan los elevados montos que estarían exigiendo los funcionarios para permitirles el acceso a las cárceles.








