Águilas espía contra drones: la guerra aérea más insólita que ya divide al mundo y las redes
India lidera una estrategia que entrena aves rapaces para destruir drones ilegales, mientras Europa apuesta por IA y láseres.
La lucha contra los drones ilegales abrió un inesperado frente en la seguridad global: el uso de águilas entrenadas como auténticas “armas vivientes”. Mientras gran parte del mundo acelera el desarrollo de sistemas basados en inteligencia artificial, cañones antidrones y armas láser, algunos países apuestan por una táctica tan ancestral como polémica: depredadores alados que atacan desde el cielo a las máquinas no tripuladas, según informó The Sun.
Según reveló el diario inglés, el ejército de India ha desarrollado un programa que utiliza águilas y milanos negros para interceptar drones utilizados por criminales, especialmente aquellos empleados para transportar drogas, armas o realizar labores de espionaje. Las aves, entrenadas como si se tratara de cazadores naturales, son capaces de localizar los dispositivos, abalanzarse sobre ellos y destruirlos en pleno vuelo.
La estrategia no solo llamó la atención por su efectividad, sino también por el nivel de sofisticación que alcanzó: algunas de estas aves rapaces incluso portan pequeñas cámaras montadas en la cabeza, permitiendo registrar imágenes de cada misión para su posterior análisis. Un cruce inédito entre naturaleza y tecnología militar que ya genera debate a nivel internacional.
India apuesta por depredadores alados
De acuerdo con The Sun, el despliegue más reciente de esta tecnología fue exhibido en Nueva Delhi durante la antesala del desfile por el Día de la República, una de las ceremonias más importantes del país. Allí, las Fuerzas Armadas mostraron cómo las aves pueden convertirse en una defensa aérea silenciosa y altamente precisa.
El programa está a cargo del Remount Veterinary Corps, organismo responsable de la crianza, entrenamiento y cuidado de todos los animales utilizados por el ejército indio. Fue en 2022 cuando esta unidad comenzó a experimentar con águilas para combatir drones, obteniendo resultados que sorprendieron incluso a los propios mandos militares.
Los informes internos citados por el medio británico detallan que las aves atacan los drones instintivamente, como si se tratara de presas reales. Utilizan sus garras para inutilizar las hélices, provocando que los dispositivos caigan al suelo sin control. “Las águilas han derribado varios cientos de drones durante los entrenamientos. En algunos casos los destruyeron por completo”, señala un reporte del ejército indio.
Otro dato clave es que, hasta ahora, no se han registrado lesiones en las aves durante las prácticas. Según las autoridades, esto se debe a que los drones utilizados en los entrenamientos son mayoritariamente cuadricópteros livianos. Además, la mayoría de las aves empleadas en estas misiones fueron rescatadas del cautiverio, lo que, según el ejército, les dio una “nueva oportunidad de vida”.
Francia y el video viral que reabrió la discusión por las águilas
Aunque India lidera actualmente esta táctica, Europa también tuvo sus propios experimentos. Un video que circuló masivamente en redes sociales el mes de enero mostró a un águila entrenada por la Fuerza Aérea Francesa interceptando un dron en pleno vuelo. El registro, viralizado en plataformas como Threads, dejó en evidencia el poder y la precisión del ave, generando reacciones de asombro en todo el mundo, aseguró el Daily Star.
Tal como recogió la publicación británica, el águila había sido entrenada desde apenas tres semanas de vida para identificar drones como amenazas aéreas. En la grabación, el animal se lanza con fuerza y captura el dispositivo en el aire, provocando su caída inmediata. Usuarios celebraron la escena con comentarios como “esa sí es una idea brillante” o “ahora eso es un verdadero depredador”.
Sin embargo, el entusiasmo no fue unánime. Numerosas voces criticaron la práctica, calificándola como una forma de crueldad animal. Los detractores advirtieron sobre el riesgo de que los drones puedan explotar o contener componentes peligrosos que pongan en peligro la vida de las aves.
Europa da un paso atrás
Las críticas no fueron el único factor que influyó en el futuro de este tipo de programas. Francia, al igual que la mayoría de los países europeos, decidió retirar a sus águilas doradas de las operaciones activas. Según explicó el Daily Star la decisión se basó en una combinación de factores: altos costos de entrenamiento, riesgos para los animales y la imprevisibilidad de trabajar con especies salvajes en escenarios reales.
Desde 2026, las águilas francesas quedaron fuera de la primera línea de defensa. En su lugar, los cielos europeos son protegidos por tecnologías de última generación, como sistemas antidrones automatizados, armas láser y soluciones basadas en inteligencia artificial capaces de detectar, bloquear o neutralizar dispositivos no autorizados.
Esta tendencia se repite en otros países. Suiza disolvió su “brigada de águilas” en Ginebra en 2022 tras cinco años de pruebas, mientras que Países Bajos —uno de los pioneros en el uso de aves rapaces contra drones— canceló su programa en 2017 debido a los elevados costos y resultados poco consistentes.
¿Una solución del pasado o del futuro?
Pese al retroceso en Europa, India sigue apostando por esta estrategia y ampliando su uso en eventos masivos y zonas sensibles. Para sus defensores, las aves rapaces ofrecen ventajas únicas: no emiten señales electrónicas, son difíciles de detectar y pueden actuar de forma silenciosa y precisa en entornos urbanos.
No obstante, los críticos sostienen que se trata de una solución limitada frente al rápido avance de la tecnología de drones, cada vez más veloces, autónomos y resistentes. Además, el debate ético sobre el uso de animales en conflictos modernos continúa ganando fuerza.
Más allá de esta controversia, los animales siguen desempeñando roles clave en la seguridad global. Perros entrenados son fundamentales en detección de explosivos y narcóticos, caballos se utilizan para control de multitudes y patrullajes, y mamíferos marinos como delfines y leones marinos participan en tareas de vigilancia submarina.
En paralelo, la robótica avanza con fuerza. Los llamados “perros robot” ya son utilizados por fuerzas policiales y militares en misiones de alto riesgo, marcando un cambio definitivo hacia sistemas no biológicos.











