Actualidad

Only Comparini

Desde las lentejas a la ropa interior amarilla: el origen histórico de las principales cábalas de Año Nuevo

Por: Vania Ramos
Compartir
Facebook Twitter Whatsapp

Muchas de estas tradiciones tienen sus inicios en la época grecorromana.

Quedan pocas horas para que termine el 2025 y, como cada año, muchos se preguntan cuáles son las mejores cábalas para atraer la buena suerte en los meses que vienen. Por eso, realizamos un análisis de los rituales más comunes que practican los chilenos en Año Nuevo y del origen histórico que hay detrás de cada uno.

Muchas de estas cábalas tienen orígenes ancestrales. En la antigua Roma, por ejemplo, el inicio del año era la oportunidad de hacer ofrendas y rituales que aseguraran prosperidad. En la Edad Media, se creía que lo que se realizaba en la primera noche del año marcaba el destino de los meses siguientes, y así de forma sucesiva.

Las cábalas de Año Nuevo más populares en Chile y el origen de cada una

Conoce las cábalas más comunes en Chile para Año Nuevo. Créditos: ATON
Conoce las cábalas más comunes en Chile para Año Nuevo. Créditos: ATON

Nicolás Bravo, conocido en redes sociales como "Viejotuber", fue parte de la primera temporada del late show "Only Comparini" y en esa instancia nos contó la historia de las cábalas de Año Nuevo más populares en nuestro país. 

Comer lentejas en Año Nuevo 

Comer una cucharada de lentejas en la víspera de Año Nuevo es una de las cábalas más usuales en esta fecha. Nicolás Bravo explicó que "comer lentejas a las 12 de la noche viene más o menos de la época de los romanos; ya que comían lentejas como símbolo de abundancia".

En ese sentido, para los romanos "la forma redonda de la lenteja representaba algo como una moneda, un buen augurio."

Ropa interior amarilla

Ropa interior amarilla. Créditos: Agencia Uno
Ropa interior amarilla. Créditos: Agencia Uno

La ropa interior amarilla es tradición en América Latina para recibir un nuevo Año y su origen está en el cono sur de nuestro continente. Nicolás Bravo explicó que la elección de tonalidad "tiene que ver con el sol y el oro, que también simbolizan abundancia y energía".

Según Bravo, el color amarillo estaba asociado por los europeos como el color de la riqueza y esta creencia también la tuvo el imperio Inca, devotos al Sol. En sus quipus, el amarillo representaba el oro y el sol, mientras que el blanco representaba la plata. 

Pasearse con una maleta

Otra tradición popular es la famosa "vuelta a la manzana", o "vuelta por la casa o cuadra donde se vive". En medianoche, se toma una maleta vacía y se da una vuelta por la casa o la cuadra para atraer viajes y aventuras en el año nuevo. 

Comer 12 uvas en Año Nuevo

Comer 12 uvas es una cábala de Año Nuevo. Ropa interior amarilla. Créditos: Agencia Uno
Comer 12 uvas es una cábala de Año Nuevo. Ropa interior amarilla. Créditos: Agencia Uno

La uva ha sido una fruta asociada a la abundancia y la fertilidad. En la cultura grecorromana estaba vinculada a Dionisio —llamado Baco en la mitología romana—, dios del vino, la vid y el éxtasis, y en sus celebraciones esta fruta simbolizaba la transformación (del fruto al vino) y los placeres de la vida. En el mundo egipcio, las uvas se utilizaban principalmente en ceremonias religiosas y, al transformarse en vino, representaban el viaje hacia la vida eterna. Mientras en la religión católica, la uva representa la vida eterna, pero al ser convertida en vino es "la sangre de Jesús".

Debido a estos simbolismos, la uva fue incorporada a distintos rituales. La tradición de comer 12 uvas en Año Nuevo se remonta a España en 1900, cuando productores vitivinícolas decidieron aprovechar una cosecha y comenzaron a venderlas como “uvas de la suerte”, empaquetadas en grupos de 12 para representar los meses del año.

Otras fuentes sostienen que la tradición se originó antes, en 1882, cuando la burguesía española acostumbraba a comer uvas y beber champán durante la cena de Nochevieja. Como forma de burla hacia esta costumbre, un grupo de ciudadanos comenzó a reunirse en la Puerta del Sol para comer uvas al ritmo de las campanadas. Con el tiempo, este gesto se transformó en un acto simbólico de “igualdad” frente a las tradiciones de las élites. 

Llenar los saleros de la casa

Esta cábala no es muy común, pero en los últimos años ha ganado popularidad como símbolo de abundancia y prosperidad. En la Antigüedad, la sal era considerada un bien valioso y escaso, sinónimo de riqueza. En la Roma antigua, a los funcionarios públicos se les pagaba con sacos de sal, retribución conocida como "salarium", término del que deriva la palabra “salario” que usamos hoy para referirnos a los sueldos.

La sal era altamente demandada por sus múltiples usos: servía para conservar alimentos, prevenir la deshidratación, dar sabor a las comidas y detener hemorragias. Debido a estas propiedades, contar con una buena cantidad de sal en el hogar se asoció históricamente con estabilidad y prosperidad económica.

Colocar hojas de laurel en la billetera

Otra tradición recurrente es llevar hojas de laurel en la cartera o billetera. Esta cábala también tiene su origen en el mundo grecorromano. En Roma, los césares eran coronados con hojas de laurel como símbolo de buena fortuna, triunfo y sabiduría durante su mandato.

En la antigua Grecia, los ganadores de los Juegos Olímpicos eran premiados con coronas de laurel, reconocimiento que también recibían guerreros y poetas destacados. Con el tiempo, el laurel quedó asociado al éxito, la victoria y la abundancia.

Celebrar con champán

El champán, y sus distintas preparaciones, se convirtió en la bebida tradicional para celebrar el Año Nuevo. Su origen se remonta a una época en la que esta bebida era extremadamente costosa y solo la élite podía permitírsela.

Durante la Revolución Industrial, la clase obrera solo podía comprar una botella de champán para ocasiones especiales y una de esas celebraciones fue la Nochevieja.

Los fuegos artificiales

Fuegos artificiales en Año Nuevo celebrado en Valparaíso. Créditos: Agencia Uno
Fuegos artificiales en Año Nuevo celebrado en Valparaíso. Créditos: Agencia Uno

Los fuegos artificiales fueron creados en la antigua China y se han utilizado históricamente en celebraciones importantes. Su origen tiene una razón simbólica: crear ruido y luz para ahuyentar a los malos espíritus.

Según las creencias chinas, los espíritus malignos buscaban víctimas durante la llegada del Año Nuevo, y podían ser alejados mediante fuertes sonidos y destellos luminosos. 

La quema del mono

En el norte de Chile, se acostumbra a "quemar el año viejo" con un rito particular: crear un muñeco tamaño real, vestirlo y después incinerarlo para que simbolice el cierre de ciclos y nuevos comienzos. El origen de esta cábala es de Ecuador, en específico en la ciudad de Guayaquil en 1895.

De acuerdo con el sitio web del ministerio de turismo de ecuador, en esa época, "la población de Guayaquil se vio amenazada por un brote de fiebre amarilla por lo que, como medida de protección sanitaria, se recomendó confeccionar ramadas y monigotes de paja con los vestidos de los parientes que habían fallecido", explican y añaden: “Estos eran colocados en la vía pública el último día del año y a las cero horas se quemaban”.

Comentarios