Día Mundial del Sueño: ¿Por qué una persona tiene pesadillas? Esto dicen los expertos
El psicólogo y académico de la carrera de Psicología de la Universidad Andrés Bello, Pablo Johnson, explica que estos episodios pueden reflejar conflictos emocionales, estrés acumulado o hábitos que afectan la calidad del sueño.
Cada año, el Día Mundial del Sueño busca generar conciencia sobre la importancia de un descanso adecuado para la salud física y mental. Sin embargo, para muchas personas dormir no siempre significa descansar, especialmente cuando el sueño se ve interrumpido por pesadillas recurrentes.
Desde una perspectiva psicoanalítica, los sueños —incluyendo las pesadillas— son expresiones del inconsciente, es decir, manifestaciones de la vida psíquica que emergen durante el descanso. Cuando estos sueños se vuelven particularmente angustiantes, pueden reflejar conflictos internos que aún no han sido completamente elaborados.
En ese contexto, el psicólogo y académico de la Universidad Andrés Bello, Pablo Johnson, señala que existen distintos factores que pueden favorecer la aparición de pesadillas, los cuales abarcan aspectos biológicos, ambientales y emocionales.
Sustancias y medicamentos
El consumo de alcohol, cafeína o ciertos psicofármacos puede alterar la calidad del descanso, especialmente la fase REM, que es el momento del sueño en que ocurren los sueños más vívidos.
Según explica Johnson, cuando esta fase se ve modificada, pueden aparecer sueños más intensos o desorganizados, lo que facilita la aparición de contenidos oníricos más perturbadores o angustiantes.
Hábitos alimenticios antes de dormir
La alimentación también puede influir en la calidad del sueño. Consumir comidas muy pesadas o ingerir alimentos poco antes de acostarse puede alterar el metabolismo nocturno y generar un descanso menos profundo.
Esto puede provocar un sueño más fragmentado o inestable, lo que aumenta la probabilidad de experimentar sueños intensos o pesadillas durante la noche.
Uso excesivo de pantallas durante la noche
El uso prolongado de celulares, videojuegos o redes sociales antes de dormir también puede afectar el descanso. Esto se debe a que estos dispositivos generan estimulación cognitiva y emocional justo antes del momento en que el cuerpo debería comenzar a relajarse.
Además, la exposición a contenidos ansiógenos o violentos puede impactar en la actividad mental previa al sueño, interfiriendo con los procesos psicológicos que se desarrollan durante la noche.
Estrés y ansiedad acumulada
Las preocupaciones cotidianas, como conflictos personales, exigencias laborales o académicas y situaciones de incertidumbre, también pueden influir en la aparición de pesadillas.
Durante el sueño, la mente continúa procesando experiencias y emociones. Por ello, cuando existe un alto nivel de estrés o ansiedad, estas tensiones pueden manifestarse a través de sueños intensos o perturbadores.
Experiencias traumáticas
En personas que han vivido eventos traumáticos o situaciones emocionalmente dolorosas, las pesadillas pueden aparecer como una forma de repetir o procesar aquello que aún no ha sido elaborado psicológicamente.
En estos casos, explica Johnson, el sueño muchas veces deja de cumplir su función habitual y se transforma en una repetición angustiante de la experiencia traumática, fenómeno que puede requerir acompañamiento profesional.
Finalmente, el especialista advierte que las pesadillas no deben entenderse únicamente como un fenómeno aislado. En muchos casos pueden ser una vía de expresión de aspectos emocionales que la persona no logra procesar plenamente durante la vigilia.
