Una Navidad para el recuerdo: la Misa Criolla que marcó la pantalla del 13
En una noche marcada por el recogimiento, la música y la espiritualidad, el 13 transmitió en 1976 una de las presentaciones más memorables de la televisión chilena: la Misa Criolla de Ariel Ramírez, en plena celebración de Navidad.
El registro, emitido en una fecha tan significativa como el 24 de diciembre, reunió a destacadas figuras de la música latinoamericana y al Coro de la Universidad Católica de Chile, bajo la dirección musical de Waldo Aránguiz y la conducción de Luis Sousa F.
Desde el inicio de la transmisión, el tono fue solemne y profundamente emotivo. “Esta noche de paz, de amor, de confraternidad, de mensaje a los pueblos cristianos”, se señaló en la apertura, destacando el sentido espiritual de una obra que trascendía fronteras y lenguajes.
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Una obra universal nacida desde la gratitud
La Misa Criolla, creada por el compositor argentino Ariel Ramírez, fue presentada como una expresión auténtica del espíritu latinoamericano. “Es la representación del hombre de la tierra que buscó su propia liturgia para expresarse y para creer en Dios”, se afirmó durante la introducción, subrayando el carácter identitario de la obra.
El propio Ramírez explicó el origen de esta composición, señalando que nació como un gesto de agradecimiento: “Pensé cómo agradecer a tanta ayuda que recibiera yo como un artista que comienza, y es en ese momento que pensé en escribir una obra con carácter religioso”. Para el maestro, la Misa Criolla no era solo música, sino “un mensaje de gratitud, de amor y de paz”, especialmente significativo en Navidad.
Intérpretes que dieron vida a un momento irrepetible en plena Navidad
La presentación contó con la actuación especial de Zamba Quipildor, cuya voz se transformó en uno de los sellos de la obra, y del reconocido percusionista Domingo Cura, definido en pantalla como “el mejor de América”. A ellos se sumó el Coro de la Universidad Católica, cuyo trabajo fue destacado por su precisión y sensibilidad frente a una obra “tan difícil como espontánea”.
El director musical Waldo Aránguiz expresó la emoción del equipo: “La alegría de saberse intérprete de una obra de la profundidad y riqueza musical que es la Misa Criolla ha sido una experiencia magnífica”.
La transmisión incluyó también la interpretación de Noche de Paz, reforzando el sentido cristiano de la jornada.

