El regreso de Sandy a Martes 13: así conquistó al público chileno en 1991

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En la historia de los programas de humor en Chile, “Martes 13” ocupa un lugar privilegiado como escenario de grandes comediantes nacionales e internacionales. Entre ellos destacó Sandy, humorista boliviano que debutó en el espacio en abril de 1988 y que, años más tarde, regresó para consolidar su popularidad con una exitosa rutina.

En 1991, volvió al estelar del 13 con un repertorio cargado de historias que cruzaban fronteras y culturas, siempre relatadas con su sello característico: un ritmo pausado, lleno de silencios estratégicos, que potenciaban la risa y la sorpresa en cada remate. 

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La rutina de Sandy que sacó aplausos

Desde el inicio, se mostró emocionado por reencontrarse con el público chileno, confesando que su primera vez en el programa lo había marcado profundamente. “Tengo un palpitar, la emoción de encontrarme ante tan linda gente… Espero su receptividad, así les pedí la primera vez que vine”, dijo al abrir su presentación.

Sandy en Martes 13
Sandy en Martes 13

Uno de los momentos más recordados de la jornada fue cuando Sandy retomó su clásico chiste del español, aquel personaje que relataba con lentitud historias disparatadas. Con un acento exagerado y situaciones absurdas, hizo reír a carcajadas al público, consolidando un sello que lo acompañaría en cada una de sus visitas a Chile.

Pero no fue lo único. A lo largo de su rutina, el humorista desplegó un viaje internacional a través del chiste: habló de México, de Cuba, de Alemania, de Francia y de España, llevando a la audiencia a distintos rincones del mundo con anécdotas llenas de ironía y observaciones universales. 

En cada relato, aparecían médicos, policías, borrachitos y personajes cotidianos, todos envueltos en un humor blanco y cercano que lo convirtió en una figura muy querida.

El público disfrutó especialmente de la forma en que Sandy lograba transformar lo cotidiano en un espectáculo, incluso riéndose de temas delicados como el terremoto en México o la Guerra del Golfo, siempre desde una mirada liviana y respetuosa. “No podemos jugar así”, advertía entre risas, sabiendo cómo equilibrar la picardía con la sensibilidad.

La presentación cerró con un simpático cuento del loro que solo sabía repetir “¿Quién es?”, un clásico que el propio Sandy reconocía como un chiste que lo había acompañado durante años, pero que siempre arrancaba nuevas carcajadas.

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