Estados Unidos difunde video del petrolero "fantasma" capturado y Rusia amenaza con respuesta nuclear
La difusión de imágenes del abordaje al buque Marinera, de la “flota fantasma”, frente al Reino Unido intensifica el choque entre Washington y Moscú.
La tensión entre Estados Unidos y Rusia volvió a escalar con fuerza luego de que autoridades estadounidenses difundieran las primeras imágenes oficiales de un petrolero venezolaano incautado en el Atlántico Norte, un buque acusado de integrar la llamada “flota fantasma” utilizada para evadir sanciones internacionales. El registro audiovisual, compartido por la Guardia Costera de EEUU, muestra el seguimiento y escolta del envejecido navío bajo bandera rusa, en una operación que Moscú considera ilegal y provocadora, de acuerdo con información publicada por The Sun.
El buque, identificado actualmente como Marinera y anteriormente conocido como Bella 1, fue interceptado tras una persecución marítima de casi dos semanas. El petrolero navegaba en aguas del Atlántico cercano al Reino Unido cuando fue finalmente tomado bajo control estadounidense, escoltado por el barco de seguridad USCGC Munro.
La divulgación del video no solo buscó exhibir el éxito operativo de Washington, sino que también funcionó como un mensaje político en medio de un cruce de declaraciones cada vez más duras. Desde el Kremlin, figuras cercanas a Vladimir Putin reaccionaron con furia, acusando a Estados Unidos de “piratería” y deslizando incluso amenazas vinculadas a la doctrina nuclear rusa.
Un registro que reaviva el conflicto
El material difundido por la Guardia Costera muestra al Munro, una embarcación considerablemente más pequeña, navegando muy cerca del petrolero mientras este avanza lentamente por aguas abiertas. En el comunicado que acompañó el video, la institución estadounidense destacó la coordinación entre agencias y fuerzas armadas, subrayando que la operación fue parte de un esfuerzo conjunto para hacer cumplir sanciones internacionales.
“Capacidades especializadas, impacto global y una fuerza conjunta imparable”, señaló la Guardia Costera en su declaración oficial, enfatizando que la misión buscó “defender el orden marítimo y la seguridad internacional”.
Sin embargo, la publicación de las imágenes tuvo un efecto inmediato en Moscú. Dirigentes políticos rusos interpretaron el gesto como una humillación pública y una advertencia directa. Entre ellos, Aleksey Zhuravlyov, alto miembro del comité de defensa de la Duma Estatal, lanzó una de las declaraciones más duras hasta ahora, asegurando que Rusia debería responder militarmente ante lo que calificó como un acto hostil.
Amenazas y cruce de acusaciones
Las palabras de Zhuravlyov generaron preocupación en círculos diplomáticos. El parlamentario afirmó que la incautación de un buque civil por parte de fuerzas armadas estadounidenses constituye un precedente peligroso y que la doctrina militar rusa contempla respuestas extremas ante ataques de este tipo.
A estas declaraciones se sumó un mensaje enigmático del ex presidente ruso Dmitri Medvédev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, quien publicó una advertencia dirigida a Estados Unidos en redes sociales, reforzando la idea de que Moscú no está dispuesto a ceder en el conflicto.
Desde Washington, la respuesta fue desafiante. El secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, defendió la operación y descartó las acusaciones de piratería, destacando que el gobierno continuará interceptando embarcaciones que, según su visión, participan en actividades ilícitas y ponen en riesgo la estabilidad global.
El rol del Reino Unido en la operación
Uno de los aspectos más relevantes del operativo fue la confirmación del apoyo británico. El Ministerio de Defensa del Reino Unido, John Healey, reconoció que fuerzas y medios del país colaboraron activamente en la incautación del petrolero, aportando capacidades de vigilancia y apoyo logístico.
Según información recogida por The Sun, el buque de reabastecimiento RFA Tideforce y aeronaves de vigilancia de la RAF participaron en el seguimiento del Marinera, que fue interceptado a unos 200 kilómetros al sur de Islandia. Datos de seguimiento marítimo muestran que el petrolero realizó maniobras abruptas antes de ser escoltado, lo que reforzó las sospechas sobre sus actividades.
El secretario de Defensa británico destacó públicamente el profesionalismo de las fuerzas involucradas y aseguró que la acción se enmarca en un esfuerzo internacional para combatir la evasión de sanciones y proteger la seguridad nacional.
La historia del buque fantasma y su huida
El Marinera llevaba semanas bajo observación. Originalmente denominado Bella 1, el petrolero habría zarpado desde Irán y fue vinculado a intentos de transportar crudo sancionado desde Venezuela, desafiando el bloqueo impuesto por Estados Unidos. En una primera oportunidad, la Guardia Costera estadounidense intentó abordarlo en el Caribe, sin éxito.
Tras ese intento fallido, el buque cambió de rumbo, nombre y bandera, una práctica común entre las embarcaciones de la llamada “flota fantasma”. A fines de diciembre, la nave pasó a llamarse Marinera y comenzó a navegar bajo bandera rusa, lo que, según analistas, buscaba disuadir cualquier nueva acción en su contra.
Rusia aseguró haber otorgado un permiso temporal para el uso de su bandera y sostuvo que Washington no tenía autoridad para incautar el buque. No obstante, Estados Unidos avanzó con la operación, argumentando que la nave seguía involucrada en actividades ilegales.
Un segundo golpe casi simultáneo de Estados Unidos
El mismo día de la incautación del Marinera, Estados Unidos confirmó una segunda operación marítima contra otro petrolero vinculado a redes de evasión de sanciones. Se trató del M/T Sophia, interceptado en el Caribe mientras, según el Comando Sur, realizaba actividades ilícitas.
Imágenes difundidas por autoridades estadounidenses mostraron a fuerzas especiales abordando la nave, reforzando la idea de que Washington ha decidido intensificar su ofensiva contra este tipo de flotas, especialmente aquellas relacionadas con Venezuela, Irán y Rusia.
El trasfondo geopolítico
Desde el 16 de diciembre, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un bloqueo total contra petroleros venezolanos sancionados, más de una decena de buques han abandonado la región en lo que funcionarios describen como un intento coordinado de fuga. Al menos 16 naves, muchas con destino a Asia, utilizaron tácticas engañosas como nombres falsos, ubicaciones manipuladas y la desactivación de sistemas de rastreo.
Para Estados Unidos y sus aliados, estas prácticas representan una amenaza directa al sistema de sanciones internacionales. Para Rusia, en cambio, las incautaciones constituyen una provocación que pone en riesgo la estabilidad global.
Con la difusión del video y el cruce de amenazas, el caso del **Marinera** se consolida como un nuevo punto crítico en la relación entre Washington y Moscú. Un episodio que, más allá de un petrolero oxidado en medio del Atlántico, refleja la profundidad de una confrontación que se libra también en los mares.










