La historia de amor de Patricia y Giovanni que le sacó carcajadas a los Socios: “Tenía tres pololas en ese tiempo…”
Les sacaron más de una carcajada a los "Socios". Revisa acá el momento.
Esta noche, en un nuevo capítulo de “Socios por Chile 2”, Pancho, Jorge y Pedro, se embarcaron en una singular expedición por los alrededores de Chungungo para encontrar un destino de nombre muy particular, “La punta del pico”, hito importante para completar el libro de localidades pintorescas que escribirá Ruminot.
En medio de su travesía, los amigos conocieron la historia de una entrañable pareja que, además, los alimentó e hizo reír.
¡Han pasado más de nueve años! Así fue el primer capítulo de “Siempre hay un chileno”
Un amor que lo puede todo
Giovanni Villalobos, pescador de Chungungo, dedicado, también, a entrenar fútbol con niños del sector, invitó al trío de amigos a comer algo rico y a conocer a su pareja. “Llegué de La Higuera acá”, empezó contando él, “¿y qué lo trajo?’”, le preguntó Panchito, a lo que Giovanni, sin pelos en la lengua, le respondió: “La calentura”.
Patricia Ocaranza, dedicada a la gastronomía marina, también entregó su versión sobre la manera en que comenzó su historia de amor, antes de que los Socios degustaran sus platos: “Yo fui de vacaciones de invierno a La Higuera, porque yo estudiaba en ese entonces, hace mucho tiempo atrás y lo conocí”, afirmó.
Para reponer energías, probaron uno de los sándwiches de pescados de Patricia y, los dos juntos, les contaron más sobre sus profundas historias de vida.
Historias marcadas por el esfuerzo
“Yo había estado acá en Chungungo como 5 años antes de que la conociera. Pescando”, empezó contando él, para luego soltar una confesión más personal:
“En ese tiempo me habían echado de la escuela. El problema era que un profesor le pegaba mucho a mi hermano. Tanto aguantar, no aguanté más y pesqué una silla, se la fui a tirar al profesor. Así de simple. Al otro día tempranito, mi mamá nos dijo: ‘Ya, levántense. Ustedes no quisieron ir a la escuela, ustedes no quisieron estudiar, saquense los zapatitos y busquen trabajo’”, recordó, además.

“En ese tiempo que estuve aquí durante 5 años trabajé en la mar, mariscando por las orillas, estuve con otra familia, ahí conocí a la Patricia. En esos tiempos, yo igual tenía sus pololas, me acuerdo que tenía tres pololas”; confesó, sacándole carcajadas a los presentes. “Ah, buena, Zabaleta”, bromeó Panchito.
Les preguntaron, también, si se habían casado “por todas las de la ley”, a lo que Patricia afirmó con una frase familiar: “Por las tres leyes, como decía mi hermano, por el civil, por la Iglesia y por we…”.









