Joven enciende debate en redes tras quejarse porque le ofrecieron trabajo presencial: "¿Estamos todos locos?"
La joven se volvió viral tras rechazar una oferta de 9 a 18 horas y sentenciar la "muerte a la presencialidad". A pesar de que el puesto le gustaba, su descargo abrió una grieta: ¿Derecho laboral o falta de compromiso?
Un video viral ha desatado un feroz debate en las redes sociales tras el descargo de una joven que, tras salir de una entrevista laboral, estalló de indignación al conocer las condiciones del puesto. Lo que para muchos es una jornada estándar, para ella resultó una propuesta inaceptable: trabajo presencial de lunes a viernes, de 9 a 18 horas. La contundencia de sus palabras, tildando la oferta de "abuso", reabrió la brecha entre la cultura del esfuerzo tradicional y las nuevas demandas de flexibilidad de la Generación Z.
El testimonio, que ya suma miles de reproducciones y cientos de comentarios encontrados, pone el foco en el fin de la era del teletrabajo para muchas empresas y el choque emocional que esto genera en quienes se integraron al mercado bajo la modalidad remota. Entre la frustración y la incredulidad, la joven explicó por qué siente que aceptar un horario de oficina estricto significa renunciar a su calidad de vida.
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Joven abre el debate tras quejarse de que le ofrecieron un trabajo presencial
En primer lugar, la joven expresó su desorientación al intentar reinsertarse en el mercado laboral convencional, confesando que no sabe "cómo volver a la vida real" tras su paso por experiencias previas en el entorno corporativo digital. Para ella, el choque cultural entre el trabajo remoto y la oficina tradicional parece haber creado una brecha difícil de cerrar.
La mayor sorpresa se la llevó al conocer los detalles de la jornada. Según explicó, la empresa pretendía que cumpliera un horario de lunes a viernes, de 9 a 18 horas, de manera presencial todos los días. Ante esta propuesta, su reacción fue de total incredulidad: "¿Estamos todos locos? Es un abuso", sentenció, cuestionando que este tipo de exigencias sigan vigentes.
A pesar de que el contenido del empleo le resultó muy atractivo, la joven fue tajante en su postura contra la asistencia obligatoria a una oficina. Con un tono directo, lanzó una frase que rápidamente se volvió el eje de la polémica: "Muerte a la presencialidad, de verdad lo digo". Para ella, la calidad de la tarea no compensa la pérdida de flexibilidad.
Finalmente, reflexionó sobre el impacto que este ritmo tendría en su cotidianidad, asegurando que aceptar esas condiciones significa "convertirse en una persona sin vida". Entre la angustia y la duda, cerró su descargo admitiendo que, aunque el trabajo le encantó, no se siente lista para resignar su tiempo personal de esa manera.
Se enciende el debate
Y los comentarios de la publicación de MDZ Online se transformó en el escenario de un encendido debate de quienes apoyaban a la joven y los que criticaban su postura. Revisa a continuación algunos de los mensajes que se pueden leer en el posteo de X:














