De vender estuches en el colegio a abrir en Parque Arauco: la historia detrás del éxito de Francisca Pérez
La creadora de Kadú comenzó su emprendimiento a los 16 años con $50 mil de sus ahorros. Hoy supera los 700 mil seguidores en Instagram.
Lo que comenzó como un simple estuche hecho para ella misma terminó convirtiéndose, años después, en una marca seguida por cientos de miles de personas. María Francisca Pérez, creadora de Kadú, transformó una idea que nació cuando todavía estaba en el colegio en un emprendimiento que actualmente tiene presencia en Parque Arauco.
La joven, hoy de 26 años, creció en La Estrella, una pequeña localidad de la Región de O’Higgins. Desde niña tuvo interés por crear diseños y vender productos, pero fue a fines de 2017, mientras cursaba tercero medio, cuando comenzó a mostrar sus primeros estuches entre sus compañeras.
La respuesta fue inmediata. Primero fueron sus amigas y luego empezaron a llegar encargos desde otros cursos.
En conversación con LUN, Francisca recordó que para comenzar utilizó $50.000 que tenía ahorrados, dinero que destinó a comprar los primeros materiales. Desde entonces, asegura que el propio negocio fue generando los recursos necesarios para continuar creciendo.
De 50 estuches al mes a más de 700 mil seguidores
La demanda aumentó rápidamente y llegó un momento en que Francisca ya no podía confeccionar sola todos los pedidos. Fue entonces cuando comenzó a buscar mujeres de su localidad que tuvieran conocimientos básicos de costura y quisieran sumarse al proyecto.
“Buscamos mujeres que supieran lo básico. No era necesario que fueran expertas; para mí era más importante que quisieran trabajar”, explicó.
En esa primera etapa llegaron a fabricar entre 50 y 100 estuches mensuales. Con los años, el proyecto siguió creciendo y la cuenta de Instagram de Kadú pasó de tener cerca de 30 mil seguidores a superar actualmente los 700 mil.
Francisca también se convirtió en uno de los principales rostros de la marca en redes sociales, donde sus diseños llamativos, el uso de colores y su manera de mostrar los productos se transformaron en parte importante de la identidad del emprendimiento.
“Siempre me han gustado los colores. No quería caer en lo típico, la idea era crear diseños que llamaran la atención y que pudieras reconocer de inmediato”, explicó.

Una marca con sello social
Uno de los aspectos que Francisca ha buscado mantener desde los primeros años es la producción vinculada a mujeres de su propia zona.
Actualmente, más de 20 mujeres de La Estrella participan en la confección de los productos.
“Desde el principio quise que ellas siguieran siendo parte de este proyecto. Cuando alguien compra una cartera, también está apoyando directamente a una mujer que tiene ahí una fuente de ingresos”, destacó.
La emprendedora también optó por fabricar carteras veganas, evitando materiales de origen animal. Según explicó, la decisión nació tanto de una convicción personal como de la intención de diferenciarse dentro de un mercado donde existe una amplia oferta de productos de cuero.
El gran salto de Kadú
Durante sus años universitarios, Francisca estudió Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez y durante un período dejó el emprendimiento en un segundo plano para concentrarse en sus estudios.
Una vez titulada, volvió a dedicarle tiempo completo a Kadú y comenzó una etapa de expansión que ahora incluye su llegada a Parque Arauco, donde abrió una tienda exclusiva de la marca. Las carteras tienen valores que van aproximadamente desde los $29.990 hasta los $69.990.
El siguiente desafío ya apunta fuera de Chile. La marca participó recientemente en la Copenhagen Fashion Week y apareció en Vogue, mientras Francisca proyecta a Perú como uno de sus primeros destinos internacionales y posteriormente espera avanzar hacia España y otros mercados europeos.
Así, una idea que comenzó con $50 mil, un estuche y pedidos entre compañeras terminó transformándose en una marca que hoy combina redes sociales, diseño, emprendimiento y trabajo para más de una veintena de mujeres.

