“2026 es el nuevo 2016”: el trend viral que volvió nostálgica a toda una generación
El fenómeno trae de vuelta momentos claves de la cultura pop y las redes sociales, las cuales eran más espontáneas y menos calculadas.
A pocos días de que termine el primer mes del 2026, este año ya tiene su primer gran fenómeno viral: el 2016, un trend que nació en TikTok, se expandió a Instagram y terminó instalándose en prácticamente todas las redes sociales. Lo inesperado no fue solo su rápida masificación, sino algo aún más raro en internet: su permanencia.
Hablamos del regreso simbólico del 2016. Bajo el nombre de “2026 es el nuevo 2016”, millones de usuarios comenzaron a compartir imágenes, videos y recuerdos de hace una década, transformando la nostalgia en contenido viral.
Durante las últimas semanas, las redes se llenaron de filtros de hace diez años, playlists, memes y reflexiones que apelan directamente a la memoria colectiva, principalmente de millennials y de la generación Z.
Frases como “cuando internet todavía era divertido”, “el último año normal” o “cuando todo era más simple” se repiten una y otra vez, marcando un sentimiento común de añorar una época que hoy parece lejana.
Y no se trata necesariamente de idealizar el 2016 como un año perfecto, sino más bien de apelar a un año de inflexión, un punto de "un antes y un después".
¿De qué trata el trend “2026 es el nuevo 2026”?
La tendencia ha crecido a tal nivel que el hashtag #2016 ya supera los dos millones de publicaciones en TikTok y acumula más de 38 millones de publicaciones en Instagram. El formato es simple: subir fotos, videos o recuerdos personales de ese año, reviviendo una estética y una forma de internet que hoy parece casi extinta.
En estos contenidos el cambio es evidente. Imágenes sin edición, estética de Snapchat, filtros levemente amarillentos y clásicos como el icónico filtro del perro de Snapchat. Los colores intensos, momentos cotidianos y la espontaneidad son el eje central, estando muy lejos del presente, donde cada publicación parece pensada, editada y planificada al detalle.
Sobre este fenómeno, la exdirectora de Vogue, Leah Faye Cooper, explicó a ABC News que las personas “realmente anhelan un tiempo que se sienta más simple, un tiempo que sea genuinamente optimista”.
En esa misma línea agregó que “la nostalgia lleva años marcando tendencias. Se ve en la moda, en los remakes de series y películas”.
Además, el contexto digital también importa. En 2016 no existían los reels ni los carruseles; las publicaciones eran de un solo formato, más espontáneas y sin una presión constante por métricas, engagement o estrategias de posicionamiento. Era, en definitiva, un internet menos calculado y para muchos mejor.
¿Por qué 2016 y no otro año?
Que hayan pasado diez años no es un dato menor. La distancia temporal permite mirar el pasado con otros ojos, sacando lo malo y quedándose con lo esencial. En ese proceso, ciertos años se transforman en hitos emocionales y el 2016 es uno de ellos.
El último gran año antes de la pandemia, antes de que el debate público se volviera permanente, antes de que los algoritmos condicionaran casi por completo lo que vemos y consumimos en internet. Un punto previo a una etapa mucho más acelerada, exigente y agotadora.
Pero la nostalgia por el 2016 no se explica solo desde lo digital. También está anclada a la cultura pop. Ese fue el año en que Nico Rosberg ganó su primer y único campeonato de Fórmula 1, en una de las temporadas más recordadas del deporte.
Donde Justin Bieber estaba en el peak de su carrera con Purpose, Ariana Grande comenzaba a consolidarse como estrella global, y BTS ganaba por primera vez un premio importante, marcando el inicio de un fenómeno que hoy domina la industria musical.
Y si no todo es pop, igual en 2016 fue el Brexit, la primera victoria de Donald Trump en Estados Unidos y el inicio de la crisis migratoria.
Para muchos millennials y parte de la generación Z, también fue un año formativo, con la adolescencia tardía, los primeros trabajos, las primeras publicaciones en redes, las salidas con amigos y los descubrimientos musicales.
Volver a 2016, entonces, no es solo recordar filtros o canciones. Es regresar a un momento donde todo parecía más simple, más genuino y menos calculado.
Una época que, vista desde el presente, finalmente se siente como el último respiro antes de que todo cambiara.


