Julio Iglesias es investigado por presuntas agresiones sexuales a extrabajadoras: "Me sentía como un objeto"
Tras una investigación de tres años, salen a la luz los crudos testimonios de dos exempleadas que acusan al cantante de agresiones sexuales, insultos y un entorno de "control y miedo" en sus residencias de Punta Cana y Bahamas. Las denunciantes, que describen el lugar como una "casita del terror", presentaron registros de mensajes y documentos médicos para respaldar sus acusaciones ante el silencio del artista.
El mundo del espectáculo se estremece ante una investigación periodística de tres años que sitúa al legendario Julio Iglesias en el centro de graves acusaciones judiciales. Dos extrabajadoras han roto el silencio para denunciar presuntas agresiones sexuales, tratos degradantes y un sistema de control que habrían sufrido mientras trabajaban en las mansiones del cantante en el Caribe durante el año 2021.
Los testimonios, revelados originalmente por elDiario.es, describen un ambiente donde se habría "normalizado el maltrato" bajo una estructura de poder ejercida a través del miedo. Mientras el entorno laboral del artista califica los hechos de "patrañas", la investigación presenta material documental, registros médicos y mensajes de WhatsApp que respaldarían los crudos relatos de las víctimas ante el silencio absoluto del intérprete y su equipo legal.
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Julio Iglesias investigado por presuntas agresiones sexuales
Las acusaciones sitúan los hechos en las residencias de lujo que el cantante posee en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas). Según el relato de las víctimas, lo que debería haber sido un entorno de trabajo profesional se transformó en lo que una define como una experiencia "horrible" y traumática. La denunciante asegura que el cantante la agredía sexualmente de forma sistemática y sin consentimiento: "Me usaba casi todas las noches (...) Me sentía como un objeto, como una esclava”, confesó. Al intentar oponerse a estos encuentros, asegura que el artista reaccionaba con insultos humillantes, recordándole que había "muchísimas modelos" interesadas en estar en su lugar.
Por su parte, la otra complementa esta visión de abuso describiendo un ambiente de hostigamiento constante donde los tocamientos no consentidos eran habituales, incluso en espacios abiertos como la playa, donde el artista solía tocarle los pezones. Ambas mujeres coinciden en que Julio Iglesias ejercía un poder absoluto basado en el miedo y la manipulación, caracterizándolo como una persona extremadamente controladora que normalizaba el maltrato dentro de sus propiedades.
Evidencia y el silencio del artista
Estos testimonios no son aislados, ya que la investigación de tres años señala que estos relatos guardan una consistencia alarmante con la evidencia documental recopilada, que incluye registros de llamadas y mensajes de WhatsApp. Además, se indica que las entrevistadas fueron derivadas a una organización internacional de derechos humanos, donde aceptaron asesoramiento legal por decisión propia tras años de silencio.
Pese a la gravedad de los hechos y a que los encargados de la investigación contactaron en repetidas ocasiones a Julio Iglesias y a su abogado por distintas vías, no se ha obtenido ninguna respuesta oficial por parte del intérprete de "Hey". Por el contrario, una exjefa de una de las mujeres calificó las denuncias de "patrañas", asegurando que solo siente admiración y respeto por el artista, lo que evidencia la polarización y la presión que rodea este caso que apenas comienza a ver la luz.
