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Natalia Oreiro marcó un antes y un después: así nació el piscinazo en Viña

  • Por: Asiya Mograby
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Natalia Oreiro fue elegida Reina del Festival de Viña del Mar en 2001 y, tras recibir la corona, se lanzó a la piscina del hotel, convirtiéndose en la primera soberana en realizar un “piscinazo”. El momento ocurrió el 25 de febrero en Viña del Mar y quedó registrado por el notero “Chavito” para “La mañana del 13”.

El día en que Natalia Oreiro cambió la tradición en Viña

El 25 de febrero de 2001 quedó marcado en la historia del certamen cuando Natalia Oreiro fue coronada Reina del Festival de Viña del Mar. La actriz y cantante uruguaya, que vivía uno de los momentos más altos de su popularidad en Latinoamérica, agradeció emocionada el apoyo del público chileno.

“Nunca hubiera esperado tal recibimiento de Chile”, expresó ante la prensa, visiblemente sorprendida por el cariño.

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Pero lo que nadie anticipaba era lo que vendría minutos después. Tras recibir la corona, y en medio de la cobertura de distintos medios, la artista protagonizó un gesto espontáneo que cambiaría la tradición festivalera: se lanzó a la piscina en un piquero que quedó grabado en la memoria colectiva.

El registro fue captado por el notero Alejandro “Chavito” Chávez para el matinal “La mañana del 13”, quien incluso terminó metiéndose al agua en medio de la euforia.

Ese instante marcó un antes y un después: desde entonces, el “piscinazo” se transformó en un ritual casi obligatorio para las reinas del certamen.

Natalia Oreiro en el Festival de Viña: un reinado inolvidable

La elección de Natalia Oreiro como reina no fue casual. En 2001, la artista era una de las figuras más populares de la televisión y la música latinoamericana. Sus teleseries y canciones la habían posicionado como un fenómeno juvenil.

Durante la ceremonia, el alcalde fue el encargado de colocarle la corona, mientras la prensa captaba cada detalle del vestido, los accesorios y hasta el tatuaje que lucía en su pie izquierdo.

El ambiente era festivo. La reina de Viña del Mar saludó, cantó y agradeció. Luego vino la vuelta olímpica y, casi como si se tratara de una escena preparada, anunció el esperado salto.

El piquero fue celebrado por los presentes y transmitido como exclusiva en el matinal. La espontaneidad y cercanía de la artista reforzaron su conexión con el público chileno.

Con ese gesto, Natalia Oreiro no solo ganó una corona, sino que instaló una tradición que perdura hasta hoy.

El fenómeno del piscinazo y su impacto en la cultura festivalera

Antes de 2001, las reinas del Festival de Viña cumplían con sesiones fotográficas y actividades protocolares, pero no existía el ritual del salto al agua.

El acto de Natalia Oreiro rompió el molde y aportó un componente lúdico que conectaba con la audiencia televisiva. El piscinazo comenzó a transformarse en uno de los momentos más esperados por la prensa y el público.

Con los años, la tradición evolucionó: producciones especiales, coreografías, disfraces y transmisiones en vivo consolidaron el evento como parte esencial de la cobertura festivalera.

El presente de Natalia Oreiro en 2026

Lejos de quedarse anclada en la nostalgia, Natalia Oreiro continúa diversificando su carrera.

En 2026 decidió apostar por su propia marca de gafas, un proyecto vinculado al diseño y desarrollado junto a un socio estratégico del sector óptico. La línea nace como extensión de su estilo personal y se perfila como una nueva faceta empresarial.

En paralelo, su carrera cinematográfica sigue activa. En 2024 participó en “Campamento con mamá” y en 2025 estrenó “La mujer de la fila” y “La noche sin mí”, consolidando su presencia en la industria audiovisual.

Así, la artista uruguaya demuestra que su carrera no se limita a un recuerdo icónico, sino que continúa en expansión.

Datos esenciales del histórico momento

Lo que debes saber sobre este momento

Sí. En 2001, tras ganar la corona, Natalia Oreiro se lanzó a la piscina del hotel, convirtiéndose en la primera Reina del Festival de Viña en realizar un piscinazo.

El piscinazo ocurrió el 25 de febrero de 2001, luego de que Natalia Oreiro fuera elegida Reina del Festival de Viña del Mar.

En 2026, Natalia Oreiro desarrolla su propia marca de gafas y continúa activa en el cine, con recientes participaciones en producciones estrenadas entre 2024 y 2025.

 

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