Siempre hay un chileno en Costa Rica: compatriota contó cómo logró conocer a Ricardo Arjona
El chileno llegó al país centroamericano en 2005 con la intención de conocer a su padre y explorar sus raíces familiares.
Juan Pablo García fue el último entrevistado del capítulo de Costa Rica de "Siempre hay un chileno", donde relató cómo llegó a vivir al país centroamericano hace 22 años y las razones que lo llevaron a establecerse allí.
Su historia comenzó en 2005, cuando decidió viajar para conocer sus raíces familiares y acercarse a su padre, con quien no había mantenido una relación. Aunque ese objetivo no se concretó como esperaba, encontró en Costa Rica un lugar donde construir su vida.
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El viaje que cambió su rumbo profesional
Antes de trasladarse al extranjero, García estaba terminando sus estudios en Chile, pero todavía no tenía claro a qué quería dedicarse. Su llegada a Costa Rica marcó el inicio de una etapa laboral inesperada.
"Me vine el año 2005. Me vine con ilusión tremenda, por conocer un poco las raíces. Mi abuelo fue agregado cultural por parte de la embajada de Chile. Y algo me conectaba con Costa Rica. En un principio, vine a conocer. Mi mamá me hablaba toda la vista de Costa Rica. Vine para acá a conocer a mi viejo, porque nunca habíamos tenido relación. Y decidí quedarme en este paraído", relató.
Una vez instalado, comenzó a trabajar como representante de artistas, experiencia que le permitió conocer a Ricardo Arjona, cantante del que era admirador.
"Así que vine acá, me quedé acá. Y empecé como manager de artista", recordó sobre sus primeros pasos laborales en el país.
Con el paso de los años, su carrera tomó otra dirección y comenzó a especializarse en el negocio vitivinícola. "Soy un orgulloso vendedor del vino chileno", afirmó, destacando su vínculo profesional con la industria nacional.

La particularidad de Costa Rica que destacó el chileno
Durante la conversación, García también se refirió a una de las características que distinguen al país: la abolición de su ejército en 1948.
"Se invierten esos dineros en educación, en infraestructura… creo que es una muy buena decisión. A veces las armas no son tan necesarias", comentó.
En esa línea, explicó que la ausencia de fuerzas armadas influye en la manera en que los habitantes entienden su entorno. "Que no haya ejército es algo que te cambia la forma de pensar, la forma de entender la vida. Y eso es algo que es gratificante", agregó.
El entrevistado también valoró la inversión en salud, educación y vivienda, además de la convivencia cotidiana que, según describió, caracteriza al país.
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Una decisión marcada por la incertidumbre
Al recordar sus primeros meses fuera de Chile, García reconoció que adaptarse no fue sencillo. Oriundo de la Región del Maule, enfrentó la experiencia de vivir por primera vez en el extranjero sin certezas sobre su futuro.
"Al principio no fue fácil. Yo vengo del Maule, y uno trae el huaso que trae adentro. Yo nunca había salido de Chile. Venía con mucha incertidumbre. No sabía lo que iba a pasar. Venía con la idea de conocer a mi padre. No se logró el objetivo como esperaba. Pero Costa Rica me ha dado muchas cosas y soy un eterno agradecido del país", sentenció.









