Nico Guzmán conoce la historia de Panadería La Superior en Barrio Franklin
Con un horno chileno de 100 años y un proceso 100% artesanal, Panadería La Superior logró levantarse tras un incendio devastador. Hoy celebra su lugar entre las 20 mejores marraquetas de la Región Metropolitana.
La centenaria Panadería La Superior se posicionó entre las 20 mejores marraquetas de la Región Metropolitana en la feria Food and Service. Liderada por Cecilia Morales en Santiago, el histórico negocio superó un voraz incendio en febrero gracias a la solidaridad vecinal y la preservación de su icónico horno artesanal a petróleo de 100 años.
La tradición del pan en Chile encuentra en la Panadería La Superior uno de sus bastiones más emblemáticos, y Nico Guzmán, conductor del programa Hacedores de Pan, nos contó la historia de este lugar y cómo trabajan en el día a día.
Fue en el marco de la prestigiosa feria Food and Service, que la panadería fue seleccionada como finalista entre las 20 mejores marraquetas de la Región Metropolitana, distinción que consolida un proceso productivo que se ha mantenido fiel a la artesanía por décadas.
La premiación final, agendada para el 30 del presente mes, posiciona a este local histórico como el candidato con mayor arraigo patrimonial de la competencia.
Nico Guzmán conoció el secreto detrás del reconocimiento de la panadería: tienen un método de elaboración que desafía la industrialización moderna. La Panadería La Superior opera mediante dos turnos de producción diarios: el primero comienza a las 21:00 horas y concluye a las 06:00 de la mañana, mientras que la segunda etapa se extiende hasta las 13:00 horas, completando la distribución pasadas las 15:00 horas.

Su pilar fundamental es un imponente horno chileno a petróleo, con una superficie de 48 metros cuadrados (6x8 metros), capaz de albergar 60 kilos de pan por hornada en un proceso de cocción que toma exactamente una hora.
Un aspecto diferenciador del local es su compromiso con la economía popular mediante la venta del denominado "pan frío" o "pan feo". Este producto surge cuando la masa, al fermentar en telas de saco tradicionales, se pasa de temperatura durante la mañana. En lugar de desecharse o venderse a precio regular a clientes institucionales, es empaquetado y comercializado en el mostrador a $1.000 la bolsa. Se trata de pan fresco del mismo día que busca aliviar el bolsillo de los vecinos del barrio, reflejando una vocación de servicio social que acompaña su reputación gastronómica.
Un siglo de historia amenazado por el fuego
La historia comercial de la Sociedad Panificadora La Superior se remonta formalmente a 1943, aunque el inmueble y su icónico horno artesanal acumulan aproximadamente 100 años de antigüedad. A lo largo de un siglo, el establecimiento ha sobrevivido a las transformaciones urbanas de Santiago, manteniendo técnicas intactas como el uso de tablas de madera, palas gigantes y cortinas de tela para la fermentación de las marraquetas.

Sin embargo, el hito que marcó a fuego la historia reciente del local ocurrió el 26 de febrero, cuando una falla eléctrica generó un incendio de grandes proporciones en la sala de producción posterior. El fuego destruyó por completo el techo, las tablas de madera centenarias y la infraestructura productiva. En aquel momento, la continuidad del negocio pareció inviable debido a la magnitud de los daños materiales.
La reconstrucción fue posible gracias a una oleada incondicional de solidaridad. Vecinos, clientes habituales e incluso trabajadores informales del sector, como una vendedora de lenguas de la feria local que entregó sus aportes del día, se movilizaron para levantar el local. La determinación de su matriarca, Cecilia Morales, combinada con el apoyo patrimonial de la comunidad, permitió reactivar las máquinas y reabrir sus puertas, convirtiendo a La Superior en un símbolo de resiliencia urbana.
El alma indiscutible de la panadería es Doña Cecilia Morales, conocida entrañablemente en el barrio como "Doña Ceci". Con más de 30 años en el establecimiento, inició su carrera laboral en la caja del local, para luego asumir responsabilidades administrativas y finalmente tomar la conducción absoluta del negocio.
"Acepté el desafío de administrar sola y ahí aprendí harto. Trabajar como mujer en este rubro exige ganarse el respeto de todos, pero hemos logrado mantener viva la mística de la panadería artesanal", dijo ella en conversación con Nico Guzmán.

Además, recordó el complejo momento vivido durante el incendio. "En algún minuto pensé que no íbamos a abrir más, pero la gente no quería que cerráramos porque esto es un patrimonio. Una persona muy humilde que vende en la feria fue la primera en darme un aporte diciendo: 'toma, para que empieces, es poco pero le va a servir'. Eso nos dio la fuerza para ponernos de pie", señaló.
Sin embargo, han logrado salir adelante y hoy la Panadería La Superior está más fuerte que nunca. Incluso con un cambio generacional. Tras la emergencia del incendio, su hijo Óscar y sus hermanos se integraron de lleno a las labores operativas de la panadería. "Mis hijos se sumaron desde aquel 26 de febrero. Nos levantamos juntos de madrugada y son un gran apoyo. Uno cumple su meta y da tranquilidad saber que vendrán con nuevas ideas para continuar con el compromiso patrimonial", concluyó la matriarca.
Preguntas frecuentes sobre Panadería La Superior

¿Dónde está ubicada la Panadería La Superior y cuáles son sus horarios?
Panadería La Superior se ubica en la Región Metropolitana de Santiago. Opera con turnos continuos desde las 21:00 horas para la elaboración artesanal, ofreciendo pan fresco desde primeras horas de la mañana hasta la tarde.
¿Por qué es famosa la marraqueta de La Superior?
Es reconocida por ser finalista entre las 20 mejores de Santiago en Food and Service. Su fama radica en su fermentación en telas de saco y cocción artesanal en un horno chileno centenario a petróleo de 48 metros cuadrados.
¿Qué es el "pan frío" que vende Panadería La Superior?
El "pan frío" o "pan feo" es pan fresco del día cuya masa se fermentó más de lo habitual por la temperatura. No se envía a clientes comerciales, pero se vende en bolsa a solo $1.000 para cuidar la economía vecinal.
