Veterinarios alertan aumento de panleucopenia felina en Chile: qué es y cuáles son sus síntomas
Expertos alertan por el aumento de casos de panleucopenia felina, una enfermedad viral altamente contagiosa y mortal para los gatos. Además, recomiendan extremar la prevención y acudir de inmediato al veterinario ante cualquier síntoma.
Durante los últimos días médicos veterinarios han advertido sobre un aumento de los casos de panleucopenia felina en América Latina, una de las enfermedades más peligrosas que afectan a los gatos.
Se trata de una infección conocida por ser altamente contagiosa y porque puede llegar a ser mortal para los felinos, principalmente para las crías, gatos que no tienen su vacunación al día y aquellos que padecen alguna enfermedad.
De acuerdo a la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA), esta enfermedad es causada por el parvovirus felino (FPV), similar al Parvovirus canino y puede resistir en el tiermpo por un largo período.
Esta misma entidad, señaló cómo este virus afecta la salud de los gatos. "El parvovirus felino afecta y mata a las células que se dividen rápidamente, como las que se encuentran en la médula ósea, los intestinos y en los fetos en desarrollo. Por lo general, los gatos infectados presentan diarrea con sangre debido al daño en las células que cubren los intestinos", se lee en un dossier explicativo de la panleucopenia felina.
Los expertos de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria agregaron que "también desarrollan panleucopenia (escasez de todo tipo de glóbulos blancos), ya que la infección por parvovirus daña la médula ósea y los nódulos linfáticos y puede presentarse una disminución de glóbulos rojos (una condición llamada anemia)".
¿Cómo se transmite la panleucopenia felina?
En cuanto a la transmisión, el virus de la panleucopenia felina es muy resistente en el ambiente y se propaga a través de las heces y otros fluidos corporales, como la orina y las secreciones nasales.
Los gatos pueden contagiarse por contacto directo con animales infectados, por pulgas de gatos contagiados o de una madre infectada a sus crías durante la gestación.
También puede transmitirse a través de objetos contaminados, como camas, cajas de arena, jaulas, platos de comida, juguetes, e incluso por las manos o la ropa de personas que estuvieron en contacto con gatos enfermos.
Síntomas de la panleucopenia felina
De acuerdo con la AVMA, los primeros síntomas que un dueño puede notar en su gato son los siguientes:
- Depresión generalizada
- Pérdida de apetito
- Fiebre alta
- Letargo
- Vómitos
- Fuerte diarrea
- Secreción nasal
- Deshidratación
"Los gatos enfermos pueden sentarse frente a su tazón de agua por largos períodos sin tomar mucha agua. Normalmente, la enfermedad puede continuar por tres o cuatro días después de presentar fiebre por primera vez", se lee en el documento.
"En algunos gatos, la fiebre se presentará y se retirará durante la enfermedad y de manera abrupta caerá a niveles más bajos de lo normal poco antes de su muerte", declararon los expertos de AVMA, y advirtieron mantener alerta ya que los gatos son buenos para disimular cuando están enfermos, y "en el momento en que éstos muestren los síntomas de la panleucopenia felina, ésta ya se encontrará en una etapa muy avanzada".
Por esa misma razón, los expertos recomendaron llevar a un veteriano al gato si éste presenta conductas anormales o síntomas de alguna enfermedad.
Cómo prevenir el contagio del panleucopenia fenina
Según recomendaciones de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA), es fundamental mantener a los felinos alejados de otros gatos ante la sospecha de panleucopenia para evitar contagios.
La buena noticia es que esta enfermedad puede prevenirse eficazmente mediante la vacuna triple felina.
Además, la AVMA aconseja mantener un ambiente limpio y seguro, desinfectar con frecuencia los objetos que estén en contacto con el exterior; extremar los cuidados en cachorros de entre 6 y 8 semanas de edad, ya que son más vulnerables; evitar el ingreso de nuevos gatos en hogares donde haya existido un caso reciente sin una desinfección profunda previa; y realizar controles veterinarios periódicos, que mantenga al día los refuerzos anuales de vacunación para asegurar una protección duradera.


