Hielo, huesos y hasta botellas: los 5 errores del 18 que pueden terminar con un diente quebrado
Morder hielo, encontrarse con un hueso o abrir una botella con los dientes puede convertir la celebración en una urgencia. Ramón Schlieper, director de Odontología UNAB, explica cómo prevenir estos accidentes y qué hacer si ocurre una fractura.
Empanadas, asados y brindis son parte del 18, pero también pueden esconder algunos riesgos para la salud oral. Un mordisco demasiado fuerte sobre un cuesco de aceituna o la idea de utilizar los dientes como destapador puede terminar rápidamente en una fractura.
“El esmalte dental es un tejido extraordinariamente resistente, pero los dientes no son indestructibles ni están diseñados para funcionar como herramientas”, explica Ramón Schlieper, director de la carrera de Odontología de la Universidad Andrés Bello.
El riesgo puede ser mayor en personas con restauraciones extensas, pérdida previa de estructura dentaria, tratamientos de conducto o fisuras que incluso pueden desconocer.
Los cinco clásicos que pueden terminar mal
1. Morder hielo. “El hielo está diseñado para enfriar lo que uno está tomando, no para comprobar cuánto resisten los molares”, comenta Schlieper. Masticarlo somete al diente a una fuerza importante contra una superficie extremadamente dura, pudiendo fracturar una cúspide, restauración o pieza previamente debilitada.
2. Encontrarse con un hueso. Muchas veces el accidente ocurre porque aparece inesperadamente mientras se mastica carne. Como la mandíbula ya está ejerciendo fuerza, el impacto sobre el diente puede ser considerable.
3. El cuesco de la aceituna. El clásico ingrediente de la empanada también merece atención. El problema nuevamente es lo inesperado: se muerde con una fuerza que probablemente no se utilizaría si se supiera que hay algo duro en el interior.
4. Abrir botellas con los dientes. Los incisivos están preparados para cortar alimentos, no para reemplazar un destapador. Esta práctica puede provocar fracturas del esmalte, pérdida de restauraciones e incluso lesiones más profundas.
5. Usarlos como herramientas. Cortar envases, romper bolsas, tirar tapas o sujetar objetos también puede terminar dañándolos. Schlieper lo resume con una regla sencilla: “Si existe una herramienta para hacerlo, probablemente los dientes no sean esa herramienta”.
Escuché un “crac”: ¿qué hago ahora?
Una fractura puede ir desde una pequeña pérdida superficial de esmalte hasta comprometer la dentina, una cúspide completa, una restauración o incluso la pulpa y la raíz.
