Hilos tensores: los riesgos y complicaciones que especialistas advierten tras caso de Geri Hoops
El caso de Geri Hoops volvió a poner bajo la lupa los hilos tensores y sus posibles complicaciones, desde infecciones y fibrosis hasta alteraciones visuales, según especialistas.
El caso de la bailarina Geraldine Rodríguez —conocida en redes sociales como Geri Hoops, con más de 1,1 millón de seguidores— encendió las alertas sobre los riesgos de los procedimientos estéticos mínimamente invasivos, particularmente el uso de hilos tensores.
El drama de Geri Hoops
La influencer relató al diario Las Últimas Noticias que, tras someterse a la aplicación de bótox y hilos faciales, comenzó a presentar una serie de complicaciones: inflamación severa en el rostro, imposibilidad de abrir un ojo, fiebre, escalofríos y posteriormente problemas en la visión. Según su testimonio, incluso debió acudir nuevamente al centro estético, donde una nueva intervención habría agravado el cuadro.
Finalmente, en una clínica le diagnosticaron una celulitis facial —una infección bacteriana— que requirió tratamiento con antibióticos. Además, un oftalmólogo detectó una exotropía de 15 grados, un tipo de estrabismo que afecta el alineamiento ocular.
Para el cirujano plástico Héctor Valdés, este tipo de situaciones, aunque no son las más frecuentes, evidencian que estos procedimientos están lejos de ser inocuos.
“Las complicaciones más habituales son fibrosis, irregularidades en la piel y molestias persistentes, como sensación de pinchazo o cuerpo extraño en el rostro”, explica. A esto se suma un factor poco discutido: “en muchos pacientes el resultado es pobre o incluso inexistente, especialmente en personas con piel gruesa o flacidez marcada”.
El especialista advierte que, si bien la hinchazón es esperable durante los primeros días debido a la manipulación de tejidos, la infección no lo es. “Es poco frecuente, pero puede ocurrir y cuando sucede puede ser grave, como una celulitis facial que requiere tratamiento inmediato”, señala.
En casos más complejos, las complicaciones pueden escalar. “Se han descrito infecciones, salida de los hilos a través de la piel e incluso lesiones vasculares severas, también se ha relatado algún caso en que al poner hilos en el cuello han cortado la vena yugular con el fallecimiento de la paciente. Son procedimientos que parecen simples, pero pueden tener consecuencias importantes”, agrega.

Respecto a las alteraciones visuales, Valdés aclara que no son habituales, pero sí posibles en contextos de inflamación severa o compromiso de estructuras cercanas al ojo. “No es lo común, pero definitivamente puede ocurrir”, afirma.
Pese a su popularidad, los hilos tensores tienen limitaciones claras. Existen distintos tipos —algunos que estimulan colágeno y otros que generan tracción para levantar tejidos—, pero sus efectos son acotados. “No reemplazan una cirugía. Son una ayuda parcial y transitoria, y solo en pacientes bien seleccionados pueden dar resultados satisfactorios”, enfatiza.
En ese sentido, el llamado principal es a la precaución. Para el especialista, uno de los errores más frecuentes es elegir este tipo de tratamientos en función del precio y no de la calidad o experiencia del profesional.
“La experiencia no es un detalle. Un buen especialista sabe a quién indicarle el procedimiento y a quién no. No todo paciente es candidato”, sostiene.
Y concluye con una advertencia directa: “Muchas veces se prioriza lo más barato en algo tan importante como la cara. Y en medicina estética, lo barato puede salir caro”.

