Historiador británico revela la presión que vive el rey Carlos III tras crisis del expríncipe Andrés y el fantasma de Epstein: “Esto es una vergüenza que lleva años"
Alfombra Roja habló en el exclusiva con el historiador británico experto en la monarquía Andrew Lownie sobre el impacto del caso del expríncipe Andrés y cómo podría escalar si se demuestra responsabilidad institucional, abriendo un escenario extremo que incluiría la salida anticipada del actual monarca.
El historiador británico Andrew Lownie aseguró, en una entrevista exclusiva con Alfombra Roja, que la detención del expríncipe Andrés es más grave que la abdicación de Eduardo VIII, en 1936. El caso es tendencia por su impacto institucional en la monarquía británica y las posibles consecuencias para el rey Carlos III.
El siglo XXI no le ha dado tregua a la monarquía británica, la de mayor tradición en toda Europa. En menos de cinco años, la Casa de Windsor ha atravesado transformaciones que, en otro tiempo, habrían parecido impensadas: la muerte de Isabel II, en 2022, tras 70 años de reinado; la proclamación de Carlos III como nuevo monarca; la consolidación de Camila como reina consorte, y la ruptura definitiva del príncipe Harry y Meghan Markle con la familia real y sus funciones oficiales.
A esa seguidilla de sacudones institucionales se suma ahora un nuevo episodio que vuelve a poner a la Corona del Reino Unido bajo escrutinio mundial y que la tensa al máximo.
El 19 de febrero de 2026, coincidiendo con su cumpleaños número 66, el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor fue arrestado en Norfolk, Inglaterra, bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público.
La detención del hermano menor del rey Carlos III y octavo en la línea de sucesión al trono marcó un nuevo capítulo en el escándalo que desde hace años lo vincula con el financista estadounidense Jeffrey Epstein, procesado por pedófilo y trata de blancas, entre otros cargos.
La escena —un miembro directo de la familia real enfrentando a la Justicia— tiene una carga simbólica potente. No se trata solo de un asunto personal ni de un problema de imagen: es la institución de la monarquía misma la que vuelve a ser examinada bajo la lupa de la transparencia y la rendición de cuentas.
Para entender la dimensión del caso, en Alfombra Roja conversamos con el historiador y escritor británico Andrew Lownie, especialista en la monarquía contemporánea con varios libros publicados sobre la Casa de Windsor.
Lownie adelantó que: “Solo estamos viendo la punta del iceberg. Hay mucho más por salir a la luz, mucha más información. Y creo que será incluso más sensacional”.
¿Por qué fue detenido el expríncipe Andrés?
Según las autoridades, Andrew Mountbatten-Windsor es investigado por presunta mala conducta durante su etapa como representante especial del Reino Unido para el comercio internacional entre 2001 y 2011.
La pesquisa busca determinar si, en el contexto de su relación con Epstein, pudo haber compartido información confidencial o haber actuado de manera impropia en el ejercicio de funciones públicas.
El ex Duque de York fue interrogado tras su arresto y posteriormente liberado bajo investigación, lo que implica que el proceso continúa abierto mientras se recopilan más antecedentes.
La reacción oficial no tardó en llegar. Carlos III expresó su “profunda preocupación”, pero dejó en claro que “la ley debe seguir su curso”, subrayando que el procedimiento será “completo, justo y adecuado”. El mensaje fue interpretado como una señal inequívoca de distanciamiento institucional.
-Históricamente, ¿esto es comparable con la abdicación de Eduardo VIII?
- (Andrew Lownie): Es peor. Aquello fue la renuncia de un monarca, pero la transición fue rápida y ordenada. Esto es una vergüenza que lleva años y que involucra corrupción financiera en el corazón mismo de la familia real, respaldada por la institución. Es un episodio mucho más grave y dañino, y continuará por años. La abdicación se resolvió en semanas; esto no.
-¿Es más grave la relación con Epstein o la investigación por mala conducta en el cargo público?
-Ambas son graves. Ha sido arrestado por mala conducta en el cargo público, pero creo que eventualmente será acusado también por tráfico sexual, lo cual es un delito más serio y con mayores penas.
La sombra persistente de Epstein sobre la monarquía británica
Recordemos que el nombre de Jeffrey Epstein sigue siendo el eje de este entramado. El financista fue arrestado en 2019 acusado de tráfico sexual de menores y murió ese mismo año en una cárcel de Nueva York mientras esperaba juicio.
Su fallecimiento fue declarado oficialmente como suicidio, aunque el caso dejó abiertas múltiples interrogantes por su red de contactos con figuras influyentes.
La relación entre Andrés y Epstein generó controversia mundial cuando salieron a la luz fotografías de ambos juntos y testimonios de denunciantes que aseguraban haber sido explotadas sexualmente tras encuentros facilitados por el entorno del financista.
Aunque Andrés negó haber cometido delitos, reconoció su amistad con Epstein incluso después de su condena en 2008.
En 2022 alcanzó un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, sin admitir culpabilidad. Aquello evitó un juicio civil, pero no logró borrar la huella del escándalo.
"Ella fue quien impulsó gran parte de este proceso y es en gran medida responsable de que estas personas enfrenten consecuencias", manifestó Andrew.
Cabe destacar que Giuffre presentó una demanda civil en Nueva York en 2021, alegando que fue obligada a mantener relaciones sexuales con Andrés cuando tenía 17 años. El expríncipe negó reiteradamente las acusaciones, pero en febrero de 2022 ambas partes anunciaron un acuerdo fuera de los tribunales.
Giuffre falleció el 25 de abril de 2025 por suicidio.
-En su último libro “ The Rise and Fall of the House of York” usted analiza no solo el rol de Andrés, sino también la responsabilidad de su círculo y de la institución. ¿Cree que los acontecimientos actuales confirman los argumentos que planteó en su investigación?
- Sí. Creo que lo que hemos visto con el material relacionado con Epstein demuestra que el sistema es más corrupto de lo que incluso yo pensaba. El argumento era que Andrés era una “manzana podrida”, una excepción. Pero cada vez pienso más que es el sistema el que permite que personas como Andrés operen y lo respalden, porque hay cientos de personas involucradas en protegerlo y facilitar sus actos. Así que empiezo a creer que no es un problema aislado, sino algo mucho más sistémico.
La caída del expríncipe Andrés
Mucho antes de su detención, el expríncipe Andrés ya había sido apartado progresivamente de la vida pública. En noviembre de 2019 anunció que se retiraba “temporalmente” de sus funciones reales tras la polémica entrevista concedida a la BBC, en la que intentó defender su relación con Epstein, pero terminó profundizando la crisis.
En enero de 2022, en medio de la demanda civil presentada por Virginia Giuffre, el Palacio de Buckingham informó que la reina Isabel II le retiraba sus cargos militares honorarios y sus patronazgos reales. Además, dejó de utilizar el tratamiento de “Su Alteza Real” en el ejercicio de funciones oficiales y pasó a defenderse como “ciudadano privado” en el proceso judicial en Estados Unidos.
Meses más tarde, ya bajo el reinado de Carlos III, se formalizó su exclusión total de la vida institucional activa y se consolidó su pérdida del ducado de York como parte del proceso de distanciamiento.
La estrategia de la Corona fue clara y gradual: reducir su presencia pública, aislar el daño reputacional y proteger la estabilidad de la institución en un momento de transición histórica.
"Si no reforman y modernizan la institución, podría ser el fin de la monarquía. Pero creo que son lo suficientemente inteligentes para entender que deben adaptarse. Pienso que sobrevivirán", nos explicó el historiador Andrew Lownie.
El impacto en la familia del expríncipe
Pero este escándalo no queda solo en la figura del hermano de Carlos II, ya que la esposa de Andrés, Sarah Ferguson, ha quedado inevitablemente expuesta al escrutinio mediático. Aunque divorciados desde 1996, mantuvieron una relación cercana durante años.
Sarah actualmente se encuentra en un spa en Irlanda, según nos detalló el historiador, quien agregó: "En la práctica, está evitando la exposición. Es posible que sea interrogada sobre las actividades de Andrés".
Sus hijas, las princesas Beatrice y Eugenie, no enfrentan cargos, pero el caso vuelve a colocar su posición dentro de la monarquía en el centro del debate.
"Las princesas también están involucradas indirectamente, y existe un gran debate sobre su futuro: si deben seguir formando parte activa de la familia real o distanciarse. Están comprometidas reputacionalmente", detalló el experto a AR.
En paralelo, el heredero al trono, principe William, y su esposa Kate, princesa de Gales, han optado por mantener silencio público, enfocándose en su agenda institucional.
El historiador sostiene que William ha defendido una línea firme de separación para salvaguardar el futuro de la Corona.
"El príncipe William ha sido muy claro en la necesidad de distanciar a toda la familia real de Andrés, incluidas sus hijas y su exesposa. Hay una fractura porque él considera que representan un daño reputacional", agregó Lownie.
- ¿Estamos viendo un reposicionamiento estratégico hacia una monarquía más reducida con William y Kate?
- Están actuando como si fuera “negocios como siempre”, como si no hubiera crisis. Pero sí la hay y deberá abordarse. Aunque ahora no respondan, eventualmente tendrán que hacerlo, y cuanto antes, mejor.
Una monarquía en transformación
Lo que ocurre con Andrés no puede entenderse aislado del momento histórico que vive la Casa de Windsor. Tras siete décadas de estabilidad bajo Isabel II, el reinado de Carlos III ha comenzado en medio de desafíos constantes: redefinir el rol de la monarquía en una sociedad cada vez más exigente y preservar su legitimidad en tiempos de escrutinio global.
- Si surgieran pruebas de que el Palacio tenía conocimiento previo o que no actuó, ¿eso podría generar suficiente presión como para forzar una abdicación?
-Sí, creo que podría. La opinión pública se indignaría si se confirmara que Andrés fue protegido y que el Palacio mintió. Existe la sensación de que el rey Carlos está ahí como una especie de pararrayos, absorbiendo todas las críticas, para mantener “limpio” a William cuando le toque asumir el trono.
Debemos recordar que Carlos está muy enfermo y podría morir en uno o dos años. Creo que la idea es que, en vez de hacer un cambio ahora, lo mejor es que él absorba todos los problemas y que, cuando termine su reinado, William pueda empezar desde cero.
- ¿Cree que ese es un escenario realista?
- En este momento se están levantando cortafuegos para proteger a Carlos; quieren mantenerlo fuera de la línea de fuego. La atención se concentra en Andrés. Están culpando a la difunta reina y tratando de limitar el tema al tráfico sexual —del cual probablemente Carlos sabía menos— y alejarlo de la corrupción financiera.
Pero si se demuestra que el Palacio sabía mucho más de lo que dice, sería grave. Estos problemas han sido reportados en la prensa durante 15 años. Mi libro (a la venta en Amazon) salió hace seis meses y contenía esta información. Si lo sabían entonces, ¿por qué no hicieron nada?
- Ahora parece que deben enfrentarlo porque la bomba explotó.
- No esperaban las revelaciones relacionadas con Epstein. Pensaron que estaban a salvo, que habían resistido la tormenta y que el problema había pasado. Pero ahora, con detalles mucho más específicos sobre las actividades de Andrés, se vuelve mucho más difícil para ellos.
- ¿Podría generarse una especie de revolución ciudadana contra la monarquía?
- Hay mucha presión pública y rabia, especialmente en redes sociales. La monarquía ha perdido autoridad moral debido a las actividades de Andrés, pero no creo que desaparezca.
La detención del expríncipe no solo afecta a un individuo. Reabre preguntas sobre responsabilidad, privilegio y poder.
En un siglo que parecía destinado a la modernización y la adaptación, la monarquía británica vuelve a enfrentarse a una prueba decisiva. El desenlace judicial marcará el destino legal de Andrés, pero el impacto simbólico ya forma parte de la historia reciente de los Windsor.
Preguntas frecuentes sobre este escandaloso caso en la monarquía británica
- ¿Por qué Andrew Lownie considera que este caso es más grave que otras crisis reales? El historiador afirmó que, a diferencia de la abdicación de Eduardo VIII, este episodio involucra presunta corrupción sistémica y respaldo institucional. Según Lownie, no se trata de un error individual, sino de un problema estructural que podría prolongarse durante años y afectar la legitimidad de la Corona.
- ¿Qué riesgos enfrenta la monarquía según el experto? Lownie sostiene que, si se demuestra que el Palacio tenía conocimiento previo de irregularidades, la indignación pública podría escalar significativamente. Advierte que la pérdida de autoridad moral ya es evidente y que una eventual comprobación de encubrimiento podría generar presiones incluso sobre el reinado de Carlos III.
- ¿Qué escenario proyecta para el futuro de la Corona? El autor de The Rise and Fall of the House of York cree que la monarquía sobrevivirá, pero solo si emprende reformas profundas. A su juicio, el príncipe William impulsa una estrategia de distanciamiento para proteger el futuro institucional y restaurar la credibilidad pública.









