El capítulo estuvo marcado por las disputas y supuestas infracciones reglamentarias cometidas por Paz Roldán. Los compañeros Joche Bibbó y Sandra Rivera la acusan de conducta antideportiva y complicidad. Roldán se defiende cuestionando la falta de rigor en las reglas y admite públicamente su disposición a seguir cometiendo trampas.
La convivencia dentro del reality show experimentó un momento de alta tensión tras la decisión de Paz Roldán de facilitar el ingreso de Abraham Barría a la Casa Lujosa. Este acto representó una transgresión directa a las normas de comportamiento establecidas por la producción, lo que generó una reacción inmediata entre el resto de los competidores. Figuras como Joche Bibbó y Sandra Rivera manifestaron su descontento de manera pública, exigiendo que se aplicara una sanción formal contra Roldán por actuar como cómplice en una infracción que ya había derivado en la nominación directa del participante del equipo calipso.
El altercado escaló rápidamente hacia conflictos previos relacionados con el desempeño físico y el respeto a las reglas de los juegos. Joche Bibbó aprovechó la instancia para reflotar una acusación de trampa vinculada a una prueba anterior. Según el participante argentino, el equipo de Paz utilizó una indumentaria no permitida para obtener beneficios logísticos. La queja formal de Bibbó se centró en un cambio de prendas: “No tengo nada contra el equipo rosado. Mati en un momento estaba en cuero y le dio la musculosa a Paz para que cargara, cuando las mujeres tenían que estar con peto. Entonces, ellos tenían 4 cargas todo el tiempo”.
Ante estos cuestionamientos, la defensa de la participante se basó en la interpretación de los vacíos legales dentro de la normativa del programa. Roldán no negó el intercambio de ropa, pero lo calificó como una decisión táctica. “Fue una estrategia de inteligencia. Lo que no está prohibido está permitido”, argumentó, sugiriendo que el aprovechamiento de omisiones en el reglamento es una parte válida del juego. Sin embargo, esta lógica fue rechazada por Bibbó, quien sentenció: “Uno tenía que estar con peto, esa era la regla. Eso no es inteligencia. Fue un robo”.
La discusión se extendió hacia la labor de la capitanía y el programa. Paz Roldán criticó la falta de uniformidad en las exigencias, señalando que algunos participantes evitaban competir sin consecuencias claras. En su intervención, solicitó mayor firmeza por parte de la autoridad del programa: "Me gustaría que existiera la misma exigencia en estas competencias nominatorias y que no sea que cada participante decida que compite, y si no quiere, no compite. A ellos no se les dijo nada. Entonces, Charly, que se ponga los pantalones y que las reglas sean claras para todo. Una vez que las cosas partan desde ahí, yo las voy a respetar".
Roldán enfatizó que ella ha competido incluso bajo malas condiciones físicas, a diferencia de otros compañeros. "En un momento te dicen que si no tienes prescripción médica, debería poder competir. Pero resultó que ese día un equipo dijo que no le daban los números y el otro tampoco le daba. Yo con el hombro para la cag..., yo en ningún momento dije 'lo siento, nosotros tampoco podemos, porque estamos todos lesionados'", añadió.
El debate cerró con intervenciones de Sandra y Érika, quienes cuestionaron la falta de valores éticos de Roldán, especialmente considerando su formación profesional como docente de educación física. Lejos de retractarse por las acusaciones de trampa en pruebas anteriores, Paz Roldán fijó una posición desafiante frente a sus detractores y a la conducción del programa, declarando: "Voy a hacer trampa cada vez que pueda. Y si Charlie me lo permite, voy a seguir haciéndolo". Esta afirmación provocó una respuesta irónica por parte de los equipos rivales, consolidando la división interna en el reality.