La meteoróloga Michelle Adam explicó en Tu Día que un oleaje peligroso se identifica por pendientes pronunciadas en la arena y zonas sin espuma que esconden corrientes de retorno. Tras la tragedia en Algarrobo que ocurrió ayer lunes, las autoridades advierten que las marejadas hacen riesgosas incluso las caminatas por la orilla.
La reciente tragedia en la playa Mirasol de Algarrobo, que cobró la vida de una ciudadana estadounidense y tres voluntarios de Puerto Montt, ha conmocionado al país.
El incidente, detallado en el matinal Tu Día por el Capitán de Puerto Sergio Sánchez, no ocurrió por imprudencia de bañistas, sino mientras las víctimas simplemente caminaban por la orilla, siendo sorprendidas por una ola que botó y arrastró a una mujer mar adentro en cuestión de segundos.
Fue en ese momento cuando la pareja de la mujer, en un acto desesperado, acudió en su rescate y al ver que la pareja luchaba contra la corriente, tres transeúntes que se encontraban en el sector de la playa Mirasol no dudaron en intervenir.
"Vinieron tres personas más a apoyar... Finalmente, el oleaje se llevó a los cinco mar adentro", detalló el Capitán Sánchez en el matinal.
El grupo de rescatistas voluntarios, que no conocían a la pareja inicial, fueron arrastrados por la fuerza de la resaca y el rompimiento de las olas, que en ese momento presentaba condiciones de extrema peligrosidad debido a las marejadas vigentes.
De los cinco involucrados, solo uno logró salir hacia la costa por sus propios medios: un hombre de nacionalidad estadounidense, pareja de la primera mujer arrastrada. Las otras cuatro personas —dos hombres y dos mujeres— fallecieron por asfixia por sumersión.
La meteoróloga Michelle Adam entregó en Tu Día pautas técnicas para reconocer una playa peligrosa antes de acercarse al borde costero.
La pendiente de la arena y la fuerza de la resaca
Adam explicó que muchas playas chilenas poseen una geografía engañosa. "Reñaca tiene una pendiente extremadamente marcada. En nuestras playas caminas un par de pasos y te das cuenta de que hay pendientes; cuando se genera la resaca, lo hace con mucha fuerza", precisó.
Una inclinación pronunciada en la arena es señal directa de que el agua regresará al mar con una potencia capaz de derribar a un adulto.
El engaño de las zonas sin olas
Un error común es creer que los sectores donde el mar se ve "plano" son los más seguros. "Los niños se ponen donde no se forman olas, pero esa es la parte más peligrosa. Es todo lo contrario, ahí está la resaca, que es donde el agua toma y se devuelve", advirtió la experta.
Estas zonas de calma aparente suelen ser corrientes de retorno, canales profundos que succionan todo hacia el interior del océano.
El riesgo invisible del borde costero
La meteoróloga fue enfática en que, bajo aviso de marejadas, la orilla deja de ser un lugar seguro para caminar. La coincidencia con la marea alta —que en Algarrobo se registró entre las 14:00 y las 18:00 h— potencia el alcance de las olas, permitiendo que una masa de agua sorpresiva alcance zonas de la playa que usualmente están secas.
Ante una emergencia de este tipo, Michelle Adam entregó un consejo vital que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte: nunca nades contra la corriente.
"Cuando a uno lo agarra una ola y te lleva mar adentro, uno se tiene que dejar llevar, porque nunca vas a poder salir por donde te metió la corriente", explicó Adam.
La técnica correcta consiste en nadar hacia los lados (paralelo a la costa). Al salir del canal de succión de la resaca, el propio movimiento lateral del oleaje eventualmente impulsará el cuerpo de regreso hacia la orilla.
Finalmente, Michelle Adam sostuvo en Tu Día que las condiciones de nuestras costas están mutando de manera acelerada. Producto del calentamiento global, "han cambiado las corrientes, se han intensificado y probablemente este año veremos más marejadas".
Esta transformación implica que balnearios que históricamente se consideraban tranquilos, hoy presentan riesgos extremos. La meteoróloga advirtió que este año la fauna marina y fenómenos como la fragata portuguesa son más visibles debido a estos cambios en las corrientes, lo que refuerza el llamado de la Armada a no confiar en el conocimiento previo de una playa y siempre verificar su estado actual.