¿Por qué los villanos eran tan entretenidos? Actores recuerdan a sus personajes más malvados
Los personajes que provocaron rabia, miedo y hasta rechazo también fueron protagonistas de algunos de los momentos más recordados de la ficción chilena. En Las teleseries de nuestras vidas, actores y realizadores recuerdan cómo construyeron a sus villanos y por qué estos personajes terminaron conquistando a la audiencia.
Las teleseries de nuestras vidas revisó algunas de las villanas y villanos más recordados de la televisión chilena, con testimonios de actores como María Izquierdo, Guido Vecchiola, Roberto Vander, Claudia Conserva y Carolina Varleta, entre otros. Los antagonistas explicaron cómo construyeron personajes que, pese a ser los encargados de generar los conflictos, muchas veces terminaron siendo los favoritos del público.
Los villanos que daban vida a las teleseries
Desde el comienzo, Katty Kowaleczko plantea una de las grandes claves de las teleseries: mientras más malvado era un personaje, más atención conseguía de los espectadores.
"La vieja mala, mala, mala, esos son los villanos y villanas de las teleseries. Qué manera de odiarlos, uno cuando veía la teleserie, pero cuando aparecía ese personaje, el malvado, algo mejoraba, todo se hacía más rápido, hasta nuestra adrenalina subía", señaló la conductora de Las teleseries de nuestras vidas.
Y es que los villanos no solo estaban ahí para enfrentarse a los protagonistas. En muchas historias eran quienes provocaban los giros, los conflictos y las situaciones que mantenían al público frente a la pantalla.
Para Guido Vecchiola, esa característica hacía que muchas veces estos personajes fueran incluso más atractivos que los protagonistas.
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"Yo encuentro que el villano siempre es más entretenido que el protagonista. Es el que lleva la acción, es el que genera el conflicto".
El actor agregó que un buen antagonista podía adquirir mucha más profundidad cuando la historia permitía que la audiencia comprendiera sus motivaciones.
"Si a uno le da un toque más emocional y uno hace que la audiencia te quiera o empatice con algunas razones de por qué uno es así, se transforma en un personaje mucho más rico y más profundo."
Las teleseries de nuestras vidas y el placer de interpretar a una villana
Uno de los testimonios que refleja mejor lo que significaba interpretar a una villana es el de María Izquierdo, quien recordó la experiencia de ponerse en la piel de uno de estos personajes.
La actriz explicó que interpretar a una mujer llena de rabia y resentimiento incluso podía convertirse en una experiencia liberadora.
"Era como un ejercicio casi terapéutico ir al set, porque me salía la ira, toda la ira que no me sale en la vida cotidiana, me salía con unas ganas y era un deleite".

El personaje, además, estaba marcado por las mentiras, las manipulaciones y una personalidad acostumbrada a conseguir lo que quería utilizando su poder económico. Sin embargo, no siempre las cosas resultaban como esperaba, lo que hacía que sus frustraciones terminaran aumentando.
Una situación similar recordó Roberto Vander, quien reconoció que disfrutaba especialmente interpretar personajes malvados.
"Siempre me ha gustado ser de malo. Y me ha tocado muchísimo malo, hasta premios he tenido de malo, porque me divierto mucho más siendo de malo que de galán", aseguró.
Para el actor, la posibilidad de interpretar personajes fuertes y conflictivos era precisamente una de las partes más entretenidas de su trabajo.

Cuando el villano también podía generar empatía
No todos los antagonistas fueron construidos simplemente como personajes malos. Algunos tenían historias y heridas que permitían comprender por qué actuaban de determinada manera.
Ese fue el caso de Luciano Cruz-Coke, quien recordó a Schumacher y explicó que nunca lo consideró simplemente un villano.
"Yo nunca lo miré como un villano a Schumacher. Yo lo miré como un niño abandonado que tenía todo lo que quería porque tenía plata, pero que no tenía lo más importante, que era que no tenía amor."
El actor incluso explicó que se inspiró en la figura de un felino para construir al personaje, buscando transmitir su manera de observar y mantenerse alerta.
Según Cruz-Coke, esa diferencia también permitía separar a Schumacher de otros personajes que sí eran malvados de manera deliberada, como Sarita Mejía.

La misma idea aparece en el recuerdo de Carolina Varleta sobre Kiara, una antagonista que, pese a sus acciones, estaba marcada por sus propias carencias.
"No era la típica villana pesada mala, sino que era humana. Ella tenía carencias, tenía un padre ausente, una madre súper sacrificada, una familia de esfuerzo."
La actriz explicó que esa historia fue fundamental para entender al personaje y darle características propias.
"Uno como que sentía que por algo era así ella. Por algo necesitaba llamar la atención."
De los gestos al vestuario: cómo se construía un villano
Convertirse en un villano también implicaba encontrar elementos que permitieran transmitir su personalidad antes incluso de que hablara.
Cristián Campos recordó cómo construyó uno de sus personajes a partir de una característica física particular: un ojo de distinto color.
La idea surgió después de observar a un perro que tenía los ojos de colores diferentes. Campos propuso utilizar ese recurso para representar la personalidad fragmentada del personaje.
"Se me ocurrió proponerle a Cristián ponerle un ojo de otro color como para graficar un poco la esquizofrenia de este ***, que era como varias personas a la vez."

El detalle terminó convirtiéndose en parte importante de su caracterización. A eso se sumaba una oficina con un rottweiler que, según recordó el actor, contribuía a generar una atmósfera especialmente intimidante.
La construcción de estos personajes demuestra que el trabajo de un villano no dependía solamente del texto. Gestos, apariencia, voz, movimientos y pequeños detalles podían terminar convirtiéndose en parte de la identidad de personajes que quedaron en la memoria de los espectadores.
Cuando el público confundía al actor con el personaje
La intensidad de algunos villanos fue tal que incluso llegó a provocar reacciones inesperadas fuera de la pantalla.
Ramón Farías recordó que, tras interpretar a un personaje vinculado a una trama de venta ilegal de bebés en "Andrea, justicia y mujer", llegó a ser increpado en plena calle por una espectadora: "¡Pero usted no puede estar vendiendo guaguas! ¿Cómo se le ocurre?".
El actor tuvo que explicarle que se trataba de un personaje y que él no era la persona que aparecía en la teleserie: "Señora, señora, señora, soy actor, soy actor, no soy el personaje."
El villano también podía emocionar
Pero los antagonistas no siempre provocaban rechazo. En ocasiones, el desarrollo de sus historias conseguía que el público terminara sintiendo empatía por ellos.
Guido Vecchiola recordó especialmente a Matías, su personaje de "Amor a domicilio", quien pese a cumplir el rol de villano consiguió despertar sentimientos muy distintos en los espectadores.
El actor relató que durante una escena particularmente emotiva ocurrió algo poco habitual: el propio equipo detrás de cámaras terminó afectado por lo que estaba sucediendo.
"Todo el equipo técnico que había ahí, maquilladora, utilero, los camarógrafos, todo el mundo estaba muy afectado", confesó.
Según recordó, incluso hubo integrantes del equipo que lloraron y otros que se acercaron a abrazarlo.
"Y creo que para mí ha sido el momento más bonito cuando tu propio equipo está emocionado con algo que tú estás haciendo o con algo que estamos haciendo entre todos", comentó el actor.
Para Vecchiola, ese momento resumía también la importancia del trabajo colectivo detrás de una teleserie: "La pega la hacemos entre todos."
Los finales de los villanos que quedaron en la memoria
Los villanos también fueron protagonistas de algunos de los finales más recordados de las teleseries. Y en ocasiones, sus destinos generaron discusiones incluso entre quienes estaban detrás de las producciones.
Óscar Rodríguez recordó que decidió modificar algunos de los finales de los personajes malvados porque consideraba que sus castigos originales eran demasiado débiles para las acciones que habían cometido.
Uno de los casos más recordados fue el de Adriana Godán, interpretada por Gloria Münchmeyer. En lugar de simplemente hacerla morir, se optó por un desenlace mucho más dramático: la locura.
Münchmeyer recordó que inicialmente se había propuesto que su personaje terminara trabajando en una tienda, pero Rodríguez consideró que merecía un castigo mayor: "Que se muera no, porque morirse no es ningún castigo tampoco."
Finalmente, el destino del personaje se transformó en una de las escenas que más permanecieron en la memoria de los seguidores de las teleseries.
La actriz reconoció que aquel desenlace fue un acierto, precisamente porque mostraba a una mujer que debía continuar viviendo con su sufrimiento.
Así, entre personajes malvados, antagonistas entrañables, manipuladores y villanos capaces de provocar empatía, Las teleseries de nuestras vidas recordó por qué estos personajes fueron mucho más que los encargados de hacer sufrir a los protagonistas: fueron motores fundamentales de las historias y protagonistas de algunos de los momentos más inolvidables de la televisión chilena.
Lo que debes saber sobre el primer capítulo de Las teleseries de nuestras vidas
- ¿Por qué los villanos son tan importantes en una teleserie?
Porque son quienes muchas veces generan los principales conflictos de la historia y hacen avanzar la acción. Además, cuando sus motivaciones están bien construidas, pueden provocar empatía y transformarse en personajes tan memorables como los protagonistas.
- ¿Qué recuerdan los actores sobre interpretar a villanos?
Varios de los intérpretes destacaron que estos personajes les permitían explorar emociones y facetas que no necesariamente expresaban en su vida cotidiana. María Izquierdo, por ejemplo, describió su experiencia como algo "terapéutico", mientras Roberto Vander aseguró que disfrutaba más interpretar a los malos que a los galanes.
- ¿Dónde y cuándo ver Las teleseries de nuestras vidas?
Las teleseries de nuestras vidas se puede ver todos los domingos a las 22:00 horas por 13Rec, en una serie documental de cinco capítulos que reúne recuerdos y anécdotas de actores, realizadores y distintos protagonistas de la historia de las teleseries chilenas.