Myriam Hernández recordó cuando apostó sus ahorros para sacar su primer disco
La cantante repasó junto a Cristián “Chico” Pérez los años previos a su consagración, cuando decidió invertir el dinero que había ahorrado para comprarse un auto en la grabación de su primer disco. Además, recordó el inesperado impulso que recibió “Hay Amor” al ser incluida en Bellas y Audaces.
Mucho antes de convertirse en una de las voces más reconocidas de la música chilena, Myriam Hernández tuvo que tomar una decisión que marcaría el rumbo de su carrera: usar sus propios ahorros para financiar la grabación de un disco. En El Cuarto de Música, la cantante recordó junto a Cristián “Chico” Pérez ese período y reveló cómo “Hay Amor” terminó convirtiéndose en el primer gran impulso de una trayectoria internacional.
Myriam Hernández y la decisión de apostar por su propia música
La historia que Myriam Hernández compartió en El Cuarto de Música comienza varios años antes del lanzamiento de su primer álbum.
Durante su juventud, la cantante había participado en distintos espacios televisivos. Después de pasar por Generación Joven y La Pandilla, llegó a Sábados Gigantes, donde participó en el ranking juvenil interpretando una versión en español de “The Lady”.
Su participación tuvo una particularidad: aunque habitualmente aparecía entre las favoritas durante las votaciones iniciales, al momento de cerrar el concurso terminaba perdiendo posiciones.
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El productor Eduardo Domínguez incluso le explicó a ella y a su padre que debía sacarla del ranking porque el concurso tenía que terminar, pese a que confiaba en su futuro artístico.
“No me cabe duda que vas a ser una cantante sumamente importante en Chile”, recordó Hernández que le dijo Domínguez.
El concurso tenía como premio la posibilidad de grabar un disco, pero cuando llegó el momento, ese reconocimiento ya no estaba disponible.
Fue entonces cuando la cantante decidió dejar de esperar una oportunidad y tomar ella misma la iniciativa.
“La plata que he ahorrado para un auto la voy a ocupar en mí. Voy a apostar por mí y voy a grabar un disco”.
La decisión significó que Myriam Hernández financiara de manera independiente la grabación de su primer material, mucho antes de contar con el respaldo de una gran compañía discográfica.
“Hay Amor” encontró el camino hacia Bellas y Audaces
Para concretar su proyecto, Hernández recurrió a Juan Antonio Labra, quien la ayudó con el arreglo de una canción que terminaría siendo fundamental en su carrera: “Hay Amor”.
La cantante recordó que en ese momento no contaba con los recursos necesarios para afrontar una producción de gran escala, pero estaba convencida de que aquella canción tenía algo especial.
Posteriormente comenzó a realizar personalmente la promoción del material: “Yo empecé a hacer la promoción sola, radio por radio, entregando mi material”.
El esfuerzo comenzó a dar resultados cuando algunas radios empezaron a incluir la canción. Sin embargo, el verdadero salto llegó en 1988, cuando “Hay Amor” fue incorporada a la banda sonora de la teleserie Bellas y Audaces.
La exposición que recibió el tema cambió completamente su destino: “Se dispara la canción y se convierte en un himno”.

Cristián “Chico” Pérez recordó durante la conversación que el cassette de Bellas y Audaces alcanzó una cifra histórica de ventas, con alrededor de 60 mil copias, lo que ayudó a que la canción de Hernández llegara a un público todavía más amplio.
El éxito de “Hay Amor” fue precisamente el impulso que necesitaba la cantante para dar el siguiente paso: la grabación de su primer álbum bajo el respaldo de EMI.
Del esfuerzo independiente a una carrera internacional
Tras el impacto de “Hay Amor”, la compañía discográfica comenzó a mirar a Hernández con otros ojos.
La cantante explicó que posteriormente empezó a trabajar con Gogo Muñoz y que EMI incluso evaluó la posibilidad de proyectarla internacionalmente a través de sus ejecutivos de EMI Latin.
El primer disco finalmente llegó en 1989, cuando Hernández ya había conseguido instalar su voz en las radios chilenas.
La artista también recordó que su participación en el Festival de Viña del Mar fue otro momento importante de esa etapa. Allí fue invitada como jurado internacional y tuvo la posibilidad de presentarse ante el público interpretando “Quiero Saber”.
Para entonces, su carrera ya estaba tomando una dimensión mucho mayor.
El tránsito desde los programas juveniles hasta el primer disco no ocurrió de un día para otro. Fue el resultado de varios años de televisión, presentaciones, promoción personal y, sobre todo, de la decisión de invertir en su propio talento cuando todavía no existía una compañía que apostara completamente por ella.

El recuerdo de una época: el vestido y la silla roja
Durante la entrevista, la conversación también tomó un giro especialmente nostálgico cuando Cristián “Chico” Pérez mostró objetos relacionados con los primeros años de la carrera de Hernández.
Entre ellos apareció el primer disco de la cantante, un recuerdo que ella misma reconoció que hacía mucho tiempo no tenía en sus manos.
Pero hubo otros objetos que provocaron una reacción todavía más emotiva: el vestido utilizado durante esa etapa y la famosa silla roja asociada a su imagen.
Hernández contó que recientemente, tras cambiarse de casa, comenzó a revisar algunas de sus pertenencias y encontró nuevamente parte de aquella ropa: “Tengo el vestido, que lo encontré hace poquito”.
El recuerdo fue especialmente significativo porque se trataba de elementos que forman parte de una época fundamental de su carrera, cuando todavía tenía solo 23 años y comenzaba a construir la imagen con la que sería reconocida durante los años siguientes.
La cantante también reveló que conserva los zapatos utilizados en ese período y que la silla roja continúa en su poder: “Esta es la silla roja, que la tengo aún”.
Para “Chico” Pérez, aquellos objetos representan mucho más que recuerdos personales. Son parte de una etapa fundamental de la música chilena y de la construcción de una artista que posteriormente alcanzaría una carrera internacional.
Una imagen que también construyó Myriam Hernández
Otro aspecto que apareció durante la conversación fue la transformación de la imagen de Myriam Hernández entre sus primeros años televisivos y el lanzamiento de su primer disco.
La cantante explicó que gran parte de ese proceso fue realizado por ella misma y que no respondió necesariamente a una estrategia impuesta desde la industria: “Todo el trabajo ese es mío”.
Hernández recordó que durante un período incluso recibió el apodo de “Myriam Piernandes”, debido a la atención que generaban sus piernas. Sin embargo, aseguró que su objetivo era que el público se fijara principalmente en su voz.

Para una de las fotografías de aquella época, por ejemplo, inicialmente le peinaron el cabello hacia un lado, pero no quedó conforme con el resultado porque sentía que la hacía verse mayor.
Finalmente optó por volver a realizar las fotografías con el pelo liso, una decisión que terminó formando parte de la imagen que acompañó el lanzamiento de su primer disco.
También recordó el vestido diseñado por Oso Troncoso, que buscaba combinar sensualidad e inocencia: “Yo quería que se preocuparan de mi voz”.
La frase resume una de las principales inquietudes de la cantante durante aquellos primeros años: construir una identidad artística en la que la imagen acompañara, pero no desplazara, aquello que consideraba esencial.
El comienzo de una historia que sigue guardando recuerdos
A más de tres décadas de aquellos primeros pasos, Myriam Hernández conserva objetos que conectan directamente con el inicio de su trayectoria.
El vestido, los zapatos, la silla roja y algunas copias de sus primeros trabajos permanecen como testimonio de una etapa en que la cantante todavía estaba construyendo el camino que la llevaría a convertirse en una figura fundamental de la música romántica latinoamericana.
Su conversación con Cristián “Chico” Pérez en El Cuarto de Música permitió volver precisamente a ese momento: cuando todavía no existía la artista consolidada que el público conocería después y todo dependía de una decisión personal.
Una decisión que Hernández recordó con claridad: dejar de ahorrar para un auto y utilizar ese dinero para apostar por su propia carrera.
Y aquella apuesta terminó dando frutos. “Hay Amor” llegó a las radios, después a Bellas y Audaces, se convirtió en un éxito y abrió las puertas para la grabación de su primer álbum.
Así comenzó una de las trayectorias más importantes de la música chilena.
Tres claves de la historia
- ¿Por qué Myriam Hernández decidió financiar su primer disco?
Después de que el concurso de Sábados Gigantes que prometía un disco dejara de entregar ese premio, la cantante decidió utilizar sus propios ahorros para grabar material y apostar directamente por su carrera.
- ¿Cómo “Hay Amor” se convirtió en un éxito?
Hernández comenzó promocionando personalmente la canción en distintas radios. Posteriormente, el tema fue incluido en Bellas y Audaces en 1988, lo que impulsó fuertemente su popularidad.
- ¿Qué objetos conserva Myriam Hernández de sus primeros años?
La cantante reveló que todavía conserva elementos de aquella época, entre ellos el vestido, los zapatos y la icónica silla roja que utilizó durante los primeros años de su carrera.