La infancia de Coco Legrand y las experiencias que marcaron su vida

Compartir Facebook Twitter Whatsapp

En un capítulo de “Biografías” emitido en 2002, el programa recorrió la vida de Coco Legrand, desde su infancia y la estrecha relación con su madre hasta los episodios que marcaron su juventud y la decisión de dedicarse al humor. Sus familiares y amigos reconstruyeron los primeros pasos de Alejandro González Legrand antes de convertirse en una figura de la comedia nacional.

Coco Legrand construyó una destacada trayectoria en el humor chileno. Un capítulo de Biografías de 2002 repasó su historia familiar, sus primeras imitaciones y las experiencias que marcaron el camino de Alejandro González Legrand hacia los escenarios.

Coco Legrand es uno de los nombres fundamentales del humor chileno, pero detrás de sus personajes y de su capacidad para hacer reír existe una historia marcada por experiencias familiares, decisiones difíciles y una vocación que comenzó a manifestarse desde muy temprano.

En un capítulo de “Biografías” de 2002, el programa del 13 recorrió los primeros años de vida del humorista, cuyo nombre real es Alejandro González Legrand, a través de los testimonios de su madre, Raquel Legrand, sus familiares, compañeros de colegio y amigos.

El espacio reconstruyó cómo fueron sus primeros años, la ausencia de su padre biológico, la influencia de su familia y las situaciones en las que comenzó a demostrar una habilidad especial para observar a las personas, imitarlas y encontrar en la vida cotidiana material para hacer reír.

Lee también: Emilio Sutherland contó detalles de Grandes Reportajes del 13 y sorprendió con sus anécdotas

La biografía de Coco Legrand / Biografías (2002)
La biografía de Coco Legrand / Biografías (2002)

Coco Legrand y una infancia marcada por la ausencia de su padre

Alejandro González Legrand nació en Santiago el 28 de julio de 1947, en el seno de la familia González Videla. Su nacimiento ocurrió un año después de que su tío, Gabriel González Videla, fuera elegido presidente de Chile.

Según recordó su madre, Raquel Legrand, desde el primer momento su hijo dio señales de tener una personalidad particular.

“Me dice, señora, la felicito. Ha tenido un hijo que llegó gritando y con los ojos abiertos”, relató sobre las palabras que le habría dicho el médico tras el parto.

Sin embargo, cuando Alejandro tenía apenas dos años, su vida familiar experimentó un cambio importante: su padre, José González Videla, se separó de su madre y dejó de estar presente en su vida durante los siguientes 14 años.

La ausencia paterna marcó su infancia y también influyó en la relación que desarrolló con Raquel, quien debió hacerse cargo de su crianza mientras trabajaba como profesora de castellano.

“Todas estas cosas marcan al niño, que era de muchas inquietudes, de grandes interrogantes desde luego, porque no tenía a su padre al lado”, recordó su madre.

Raquel también destacó una característica que, con el tiempo, se convertiría en una de las claves para comprender la personalidad del humorista: su capacidad para convivir con la tristeza sin dejar de buscar motivos para reír.

“Él siempre se describe como un triste con vocación de alegre. Y eso viene de ahí”, explicó.

La frase permite aproximarse a una dimensión más íntima de Coco Legrand y a la historia personal que existía detrás de su humor.

Raquel Legrand, la mamá del humorista Coco Legrand
Raquel Legrand, la mamá del humorista Coco Legrand

La relación con su madre y la llegada de una nueva familia

Durante sus primeros años, Alejandro mantuvo una relación especialmente cercana con Raquel. Su madre fue su principal figura de apoyo, mientras ambos enfrentaban las dificultades económicas y los cambios que trajo consigo la separación.

Su prima María de la Luz González recordó la cercanía entre ambos: “Fue una relación estrechísima, estrechísima. Súper, súper querendón de su madre”.

En 1957, cuando los horarios laborales de Raquel se volvieron incompatibles con los de su hijo, Alejandro fue internado en el colegio San Pedro Nolasco. La separación fue difícil al comienzo, aunque posteriormente logró adaptarse.

“El primer día fue difícil porque él lloraba: ‘Mamita, no me deje aquí, no me deje aquí’, pero después iba feliz”, contó Raquel.

Ese mismo año, su madre conoció a Amado Paredes, un profesor viudo que tenía cuatro hijos. Ambos decidieron casarse y Alejandro pasó a formar parte de una familia más numerosa, en la que encontraría nuevas experiencias y una dinámica distinta.

Mario Paredes, uno de sus hermanos, destacó el cariño y respeto que Alejandro desarrolló hacia Amado, pese a que no era su padre biológico.

“El cariño que le demostró Coco a mi padre hizo que yo estimara cada vez más a Alejandro, porque eso me pareció realmente una cosa admirable”, señaló.

Amado era un hombre exigente y creía que sus hijos debían desarrollar alguna habilidad artística. Por eso, organizaba reuniones familiares en las que todos debían demostrar sus aptitudes.

Aquellas jornadas dominicales se convirtieron en una oportunidad para que Alejandro comenzara a desplegar su talento ante un público cercano.

Mario Paredes, el hermano del humorista Coco Legrand
Mario Paredes, el hermano del humorista Coco Legrand

Las imitaciones familiares que anticiparon su vocación humorística

Mucho antes de alcanzar la fama, Coco Legrand ya hacía reír a quienes lo rodeaban. Las reuniones familiares le permitían observar a los demás y reproducir sus gestos, voces y comportamientos.

Mario Paredes recordó que Alejandro comenzó a contar chistes y hacer bromas durante los encuentros familiares, especialmente mediante imitaciones de los integrantes de la casa.

Su madre también conservó recuerdos de aquellas interpretaciones, en las que recreaba escenas cotidianas y daba vida a distintos personajes.

“Desde pequeño él fue muy observador. Era de respuesta rápida, era ingenioso”, señaló Raquel.

Esa capacidad para captar detalles y transformarlos en humor sería una característica central de su trabajo posterior. En lugar de limitarse a contar chistes, Alejandro desarrolló una mirada sobre las personas y sus comportamientos que terminaría convirtiéndose en una de sus principales herramientas sobre el escenario.

Durante su etapa escolar, esa personalidad también le valió el apodo de “el loco González” entre sus compañeros.

Héctor González recordó una ocasión en que Alejandro imitó al entonces presidente Jorge Alessandri de manera tan convincente que quienes estaban en el liceo creyeron que el mandatario había llegado al establecimiento.

“Quedó una revolución y se dieron cuenta que era una nueva jugada del loco González”, relató.

Su talento no solo se manifestaba entre familiares y amigos. Poco a poco, las oportunidades de presentarse ante públicos más amplios comenzaron a aparecer.

La infancia de Coco Legrand / Biografías (2002)
La infancia de Coco Legrand / Biografías (2002)

El día en que Coco Legrand descubrió el escenario

Uno de los momentos decisivos de su juventud ocurrió durante una actividad vinculada a la campaña de su amigo Jorge Sánchez para presidir el Centro de Alumnos del Liceo 7 de Hombres de Ñuñoa.

Ante la ausencia de uno de los músicos, Alejandro tuvo que salir al escenario y contar un chiste para resolver la situación.

“Yo le digo al Coco, que siempre andaba conmigo, le digo: ‘Oye, vas a tener que contar un chiste’. Es la única salida que se me ocurre en este momento”, recordó Sánchez.

Según su testimonio, Alejandro terminó saliendo frente al público y, después de unos instantes de incertidumbre, comenzó a contar un chiste. La respuesta fue inmediata.

“Y él se dio vuelta y contó un chiste y, por supuesto, fue una revelación”, relató su amigo.

La experiencia abrió nuevas posibilidades. Alejandro fue seleccionado para representar a Chile en un festival estudiantil sudamericano en Lima, donde obtuvo el primer lugar. Viajó junto al joven humorista Bigote Arrocé, con quien compartía el gusto por las imitaciones y las actuaciones improvisadas.

Ambos se habían conocido en Tongoy, donde animaban fogatas en la playa imitando a conjuntos populares y a figuras del humor de la época, entre ellas Manolo González, uno de los referentes de Alejandro.

Aquel triunfo constituyó una señal importante de que su talento podía trascender el círculo de sus conocidos y encontrar reconocimiento en otros escenarios.

De Diseño Industrial a la decisión de dedicarse al humor

Pese a sus primeras experiencias exitosas, el camino profesional de Alejandro no fue inmediato. Tras terminar el colegio en 1965, quería estudiar teatro, pero sus padres se opusieron y le pidieron que obtuviera primero un título profesional.

Así, en 1966 ingresó a Diseño Industrial en la Universidad de Chile. Sin embargo, su interés por el humor seguía presente.

Más adelante, su padre adoptivo lo envió a Estados Unidos para perfeccionarse en Diseño Automotriz. Alejandro llegó a Mississippi sin saber inglés, pero rápidamente encontró una forma de relacionarse con los demás a través de las imitaciones.

Su madre recordó que, durante una fiesta con ejecutivos, comenzó a imitar distintas formas de hablar y terminó convirtiéndose en uno de los protagonistas de la reunión.

Coco Legrand se presentó en Lunes Gala (1979)
Coco Legrand se presentó en Lunes Gala (1979)

No obstante, su experiencia en Estados Unidos terminó antes de lo previsto. De acuerdo con el relato de su familia, su cercanía con personas negras en un contexto marcado por la discriminación racial habría generado problemas con sus superiores, lo que lo obligó a regresar a Chile.

Al llegar, Alejandro no volvió inmediatamente a Santiago. Se instaló en Arica, donde trabajó en la empresa Citroën y retomó su afición por el humor en sus horas libres.

Fue allí donde se reencontró con Alfredo Lamadrid, un antiguo compañero de universidad que lo animó a regresar a la capital y apostar por su verdadera vocación.

Finalmente, decidió volver y conversar con Amado Paredes sobre su futuro. La respuesta de su padre adoptivo fue una de las frases que marcarían el rumbo de su carrera.

Mario Paredes recordó sus palabras: “Mira, cuando uno va a hacer algo en la vida, tiene que hacerlo siempre que sea el mejor. Si tú vas a ser el mejor humorista de Chile, dedícate al humor y olvídate de las carrocerías”.

Con esa decisión, Alejandro comenzó a concentrar sus esfuerzos en convertirse en humorista profesional.

Los detalles de la biografía de Coco Legrand

  • ¿Cuál es el verdadero nombre de Coco Legrand?

El nombre real de Coco Legrand es Alejandro González Legrand. Nació en Santiago el 28 de julio de 1947.

  • ¿Cómo comenzó Coco Legrand en el humor?

Desde niño mostró una especial habilidad para observar e imitar a las personas. Comenzó contando chistes e interpretando personajes en reuniones familiares y posteriormente tuvo una oportunidad decisiva de presentarse ante un público durante una actividad escolar.

  • ¿Qué estudió Coco Legrand antes de dedicarse al humor?

En 1966 ingresó a la carrera de Diseño Industrial en la Universidad de Chile. Más adelante viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en Diseño Automotriz, pero finalmente decidió regresar a Chile y dedicarse profesionalmente al humor.

Temas relacionados