El origen extraterrestre de una parte del desierto de Atacama

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Los campos de vidrio fueron creados por un objeto que vino del espacio.

El árido desierto de Atacama se extiende por casi cinco regiones de Chile y abarca una superficie de unos 105.000 km cuadrados. Sin embargo, uno de los grandes misterios que tenía hasta hoy eran los casi 80 kilómetros de costa que están cubiertos por unos extraños fragmentos de vidrio.

En un estudio publicado por la revista Geology, investigadores descubrieron que estos pequeños minerales a menudo se encuentran en rocas de origen extraterrestre. De hecho, coinciden en la composición del cometa Wild 2, del que la NASA obtuvo muestras en su misión Stardust.

Según lo investigado recientemente por los investigadores, estos cristales provienen de la explosión de un cometa sobre el desierto de Atacama hace unos 12 mil años, en lo que es llamado una explosión de aire, lo que suele ocurrir cuando un meteoro o cometa cae a la Tierra.

La composición de estos objetos se calienta debido a la fricción con la atmósfera, provocando que estos exploten cuando entran en contacto con zonas más gruesas de la capa terrestre.

Este es justamente el caso de un cometa que cayó en la Tierra durante el Pleistoceno, según el equipo de investigadores que investigó la composición de los cristales de silicato esparcidos por el desierto. Descubrieron que la explosión de la bola de fuego hizo que los trozos de roca espacial se fusionaran con los suelos, formando cristales que miles de años después todavía pueden encontrarse en las costas de Atacama.

“El Atacama es perfecto para preservar el registro”, dijo al medio Gizmodo Peter Schultz, geólogo planetario de la Universidad de Brown. “La diferencia entre otros cristales en Atacama y estos es que nuestros cristales son realmente grandes e indican interacciones complejas entre el estallido de aire, el calentamiento y los vientos”.

Además, el equipo encontró minerales que provienen de otras rocas espaciales, como troilita y cubanita, similares a las recolectadas por la NASA en 2004. “Esos minerales son los que nos dicen que este objeto tiene todas las marcas de un cometa”, dijo Scott Harris, geólogo planetario del Fernbank Science Center y coautor del estudio.

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