Factor de cambio: La importancia de elegir la bicicleta

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Este jueves 3 de junio se celebra el Día Mundial de la Bicicleta, pero ¿Sabemos realmente por qué es tan importante conmemorar esta fecha?

Hace poco más de 3 años la Organización de las Naciones Unidas proclamó el día 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta con el objetivo de reconocer, difundir y comprometer a los estados miembros a ponerse las pilas con promover el uso de este medio de transporte. Dentro del acta oficial, entre otras cosas, la ONU enfatizaba en “la necesidad de fortalecer y de seguir coordinando esfuerzos a todos los niveles, especialmente en el marco de asociaciones de múltiples interesados, a fin de aprovechar al máximo el potencial de la bicicleta para contribuir al logro de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las metas de la Agenda 2030, y de una cultura de paz”.

Por esta razón, es que las ciudades deben comenzar a ser planificadas pensando en la bicicleta como uno de sus principales medios de transporte y así fomentar las múltiples ventajas que presenta tanto para nuestra calidad de vida, como para el medioambiente. De hecho, ante la situación actual que se vive en todo el planeta por la pandemia del COVID-19, la bicicleta surge como una oportunidad real que permite una movilidad urbana mucho más higiénica que los medios de transporte público tradicionales, contribuyendo de esta forma a una recuperación sostenible de la economía de las distintas sociedades y, sobre todo, siendo un pilar fundamental para una transformación del transporte urbano hacia la descarbonización.

¿Bicicletas Compartidas?

Desde hace algún tiempo que la evolución de los llamados “Sistemas de Bicicletas Compartidas" (SBC) ha crecido a pasos agigantados. Actualmente existen más de mil sistemas en todo el mundo y más de 2 millones de bicicletas de acceso público.

¿Pero qué son estos sistemas?

Los SBC son una solución de movilidad urbana que pone bicicletas a disposición de las personas y una gran herramienta para que los distintos gobiernos y organismos de planificación urbana puedan estimular una movilidad sostenible, reducir el uso de autos y con ello, los grandes tacos. Todo esto tendría como resultado disminuir la contaminación del aire y con ello, aumentar la calidad de vida de todas las personas además de promover un estilo de vida mucho más saludable.

Según informes del Banco Interamericano del Desarrollo, en América Latina ya se han comenzado a ver los beneficios de estos sistemas, pero recalcan que “es preciso incrementar la adopción de dichos sistemas en ciudades grandes y fomentarla con fuerza en ciudades intermedias, garantizando la integración de su operación con los planes de movilidad de la ciudad”.

Las bicicletas son altamente recomendadas para viajes menores a 7,5 km, ya que es una distancia que se recorre en aproximadamente media hora (claramente ciclistas más experimentados pueden realizar viajes más largos). Pero lo interesante de este cálculo, es que según datos aportados por la Sociedad Chilena de Ingeniería de Transporte, “los radios de las ciudades son, en casi todas las ciudades intermedias chilenas, inferiores a los 7,5 km (por ejemplo 2,3 Km en San Felipe; 4,1Km en Osorno; 4,5 Km en Rancagua y 5,9 Km en Temuco), por lo que prácticamente todos los viajes se realizan en distancias aptas para la bicicleta. Para el caso de las ciudades de mayor tamaño, como por ejemplo el Gran Concepción, Coquimbo-La Serena, Gran Valparaíso o el Gran Santiago, si bien sus radios son mayores, hay muchos viajes menores a 7,5 Km”.

Sin embargo, para que todo esto suceda es imprescindible que se desarrollen iniciativas que promuevan nuevas medidas para el uso de las bicicletas en la ciudad. Dentro de las más importantes, la Sociedad Chilena de Ingeniería de Transporte afirma en su informe “Medidas para una movilidad segura y sostenible en el contexto del Covid-19” lo siguiente:

1. Implementar redes de ciclovías:

Para esto se debe generar una infraestructura que sea pensada como una red de ciclovías, y no como tramos independientes entre sí. Además, agregan que “es fundamental que se evite aumentar el espacio dedicado a ciclistas a costa del espacio dedicado a peatones”.

2. Promover ciclovías seguras, tanto para ciclistas como para peatones y conductores de vehículos motorizados.

3. Potenciar los sistemas de bicicletas públicas:

En Chile aún no existen estos sistemas públicos, pero se deben impulsar este tipo de iniciativas para democratizar el uso de la bicicleta como una forma de transporte sustentable.

4. Implementación de estacionamientos de bicicletas.

En Chile contamos con 1866 kilómetros de ciclovía, y actualmente se están construyendo 1334 kilómetros más, pero falta mucho aún por construir.

Por todo lo anterior, los animamos a subirse a la bicicleta y a impulsar a los representantes políticos de nuestro país a buscar soluciones sustentables para la movilidad urbana, ya que  como bien declara la ONU, la bicicleta es “un símbolo del transporte sostenible y transmite un mensaje positivo para fomentar el consumo y la producción sostenibles, y que repercute beneficiosamente en el clima”.

Por Beatriz Costa R.

Fuentes:

ONU. Resolución aprobada por la Asamblea General el 12 de abril de 2018 - Día Mundial de la Bicicleta. Disponible en: https://undocs.org/es/A/RES/72/272

BID. Guía para la estructuración de sistemas de bicicletas compartidas. Disponible en:

https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Guia-para-la-estructuracion-de-sistemas-de-bicicletas-compartidas.pdf

Ríos, Alberto. BID. La bicicleta nos puede llevar hacia un futuro más sostenible e inclusivo tras la pandemia. Disponible en: https://blogs.iadb.org/sostenibilidad/es/la-bicicleta-nos-puede-llevar-hacia-un-futuro-mas-sostenible-e-inclusivo-tras-la-pandemia/

Sociedad Chilena de Ingeniería de Transporte. Medidas para una movilidad segura y sostenible en el contexto del COVID-19. Disponible en: https://sochitran.cl/wp-content/uploads/2020/07/Medidas-COVID-Sochitran2.pdf