Día de las aves migratorias: Noches oscuras, migraciones seguras

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Desde 2017 se celebra cada segundo sábado de mayo y de octubre el Día Mundial de las Aves Migratorias, con el objetivo de crear conciencia de la preservación, protección y cuidado de las mismas y del hábitat en el que viven. 

Esto se realiza, ya que ambas fechas coinciden con dos grandes migraciones que se dan anualmente, además de lanzar una consigna global para ambas fechas. 

Con el lema “noches oscuras, migraciones seguras”, la Convención de Especies Migrantes (CMS) busca llamar la reflexión sobre la contaminación lumínica a nivel global. Para esta primera fecha y como parte de la campaña, la entidad señaló los siguientes puntos: Destacar el problema de la contaminación lumínica y sus efectos negativos en las aves migratorias y destacar el trabajo de la CMS y otras organizaciones en el tópico de la polución de luz, incluyendo los existentes y nuevos esfuerzos de la entidad, así como otros que han tenido resultados para afrontar el tema alrededor del mundo. 

¿Cómo afecta el exceso de luz a las aves?

En el documento, se menciona que la polución de luz puede alterar el comportamiento de las aves, incluyendo la migración, forrajeo y comunicación vocal. Además, afecta sus niveles de actividad y su gasto energético. En suma, cada año, la contaminación lumínica contribuye a la muerte de millones de aves por colisiones con edificios y otras infraestructuras. 

Algunos de los puntos importantes respecto a la importancia de este tema que podemos encontrar en el documento son:

- La superficie de luz artificial de la tierra está aumentado al menos un dos por ciento cada año, y puede llegar a ser mucha más.

-Las soluciones que se hacen cargo de este tópico son fácilmente disponibles. Numerosos gobiernos, ciudades, compañías y comunidades alrededor del mundo están tomando medidas para arreglar este problema.

-La oscuridad natural, tiene un valor de conservación igual al de el agua limpia, el aire, el suelo y debe ser protegida.

Ahora, revisemos algunas especies que visitan o viven en nuestro país, contamos con especímenes como la gaviota de Franklin (que llega desde el hemisferio norte, y que se puede encontrar desde Arica hasta Llanquihue), el flamenco chileno (que se traslada desde el norte hasta el centro de nuestro país) o el zarapito de pico recto, el cual realiza una travesía desde Estados Unidos hasta Chile, recorriendo alrededor de 30 mil kilómetros al año.

De este último ejemplar, queremos destacar una historia que se publicó el mes pasado en el sitio Ladera Sur sobre un espécimen que recorrió 9350 kilómetros sin parar:

“A principios de abril se encontraba en Chiloé, en la Región de Los Lagos, cuando la llegada del otoño austral inauguró la temporada de viajes a Norteamérica. De esa manera aterrizó en el norte de Kansas, en Estados Unidos, luego de volar nada más ni nada menos que 9.350 km, durante 6 días, sin ninguna detención para descansar o alimentarse.”, menciona el portal. 

Así que si podemos disminuir nuestra contaminación de luz, podremos ayudar a nuestros amigos voladores a realizar correctamente sus rutas de vuelo, de forma segura y sin contratiempos.