Columna: Los beneficios de la actividad física para la 3ra edad

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El número de adultos mayores ha crecido notablemente en todo el mundo y en Chile. En nuestro país las personas con 65 años y más en el censo de 1992 representaban el 6,6% de la población y en el censo de 2017 el 11,4%. Para lograr una población mayor sana, es clave la promoción del ejercicio físico regular, que constituye la mejor terapia no farmacológica contra las principales enfermedades asociadas al envejecimiento. Como consecuencia de un efecto protector cardiovascular y del síndrome metabólico, disminuye el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y de desarrollar diabetes tipo 2 y obesidad con el consiguiente menor riesgo de mortalidad. Además el ejercicio regular ha mostrado ser eficaz en la prevención de ciertos tipos de cáncer y en el reforzamiento del sistema inmune. Incrementa la densidad mineral ósea, fortalece los músculos, reduce el riesgo de caídas y de fracturas y disminuye el dolor osteoarticular. Mejora la función cognitiva, reduciendo el riesgo de padecer demencia y Alzheimer. También, los beneficios psicosociales del ejercicio combaten el aislamiento, la depresión y la ansiedad, favoreciendo la autoestima y la cohesión social. El envejecimiento activo con ejercicio físico regular adaptado a la edad y a las condiciones físicas, incrementa la esperanza de vida y disminuye los índices de enfermedad a lo largo de los años.

Los beneficios cardiovasculares son los más importantes. El deterioro de la función cardiovascular se debe principalmente a la edad, pero también a la inactividad física. El estilo de vida sedentario actual es el responsable del mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en los países con mayor ingreso económico. La Sociedad Americana de Cardiología destaca tres efectos principales del ejercicio físico regular sobre el sistema cardiovascular: a) Previene las enfermedades cardiovasculares originadas por la ateroesclerosis. b) Previene y controla otros factores de riesgo asociados a enfermedades cardiovasculares, tales como niveles elevados de triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL), bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL), hipertensión arterial (HTA), diabetes y obesidad y c) Ayuda en el tratamiento y recuperación de pacientes con enfermedades cardiovasculares ya instauradas (HTA, insuficiencia cardiaca u otras cardiopatías) o en fase de recuperación (infarto de miocardio, bypass).

Otros beneficios.

Chile de los países OCDE tiene los más altos índice de sobrepeso y obesidad en la población adulta, 74,2% en 2016. La masa grasa aumenta con la edad con efectos importantes sobre las enfermedades metabólicas. La diabetes mellitus tipo 2 o del adulto, es un trastorno metabólico que se caracteriza por hiperglicemia crónica (nivel alto de azúcar en la sangre permanente) por falla de la insulina. Su prevalencia aumenta con la obesidad y el envejecimiento. El ejercicio de tipo aeróbico es terapia eficaz para su prevención. A la terapia farmacológica tradicional y a la dieta, es importante agregar actividad física para el manejo y control de la diabetes tipo 2.

La osteoporosis caracterizada por disminución de la masa ósea y tendencia a la fractura, es importante causa de morbilidad y mortalidad en mujeres mayores. Es más fácil prevenir que tratar. La correcta alimentación y el ejercicio físico, especialmente de fuerza o centrado en micro-impactos, son claves para evitar la pérdida mineral ósea. Estos ejercicios favorecen también la activación hormonal, la mejoría de la marcha, de la propiocepción, del equilibrio y de la fuerza muscular. Un programa de 3 sesiones semanales de intensidad moderada con estos ejercicios es eficiente en mujeres mayores para prevenir la fractura de cadera.

Las caídas constituyen causa de dolor crónico, de pérdida de la autonomía, de fracturas, de invalidez y de muerte. La falta de equilibrio es un importante factor de riesgo para las caídas y se produce por la progresiva pérdida de la función sensorio motora ocasionada por el incremento de la edad. Déficits en la propiocepción, visión, sentido vestibular, pérdida de la masa muscular y tiempo de reacción, contribuyen a un desorden del equilibrio, permitiendo que las caídas sean comunes en personas mayores. Variados ejercicios sobre la marcha y la coordinación, mejoran la fuerza muscular de las extremidades y el equilibrio, evitando las caídas y sus consecuencias.

(*) Columna del Dr. Alfredo Ovalle en Off The Record Online (Noviembre 2019). Revisa la revista digital completa en http://offtherecordonline.cl/ y los mejores momentos del programa Off The Record aquí.