Columna: El vínculo de Chile, Neruda y el Winnipeg

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Hace unos días y con ocasión de otro aniversario del arribo a Chile en septiembre de 1939 del viejo carguero francés, el Winnipeg, repleto con más de dos mil cien españoles republicanos, tuvimos el privilegio de participar en una mesa para hablar del tema junto a Coral Pey, Martín Pascual y César Bunster.

Como es conocido, el histórico trayecto marítimo se trató de una gestión de solidaridad internacional de la mayor importancia y cuyo protagonista principal fue nuestro Premio Nóbel, Pablo Neruda. El fue designado por su propia solicitud por el gobierno del Frente Popular con Pedro Aguirre Cerda como Presidente de la República para llevar a cabo la difícil operación. Se trataba de miles de mujeres, hombres, niños, ancianos, recluídos en pésimas condiciones de salud y alimentarias en barracones en Francia tras su persecución por los fascistas de Franco vencedores de la Guerra Civil Española.

Pablo que llevaba, como él dijo, a España en el Corazón, viajó recolectando apoyo y recursos materiales por varios países. La iniciativa no era sencilla. En ese barco -conseguido gracias al concurso de los comunistas franceses- sólo viajaban normalmente 20 o 30 personas. Ahora se trataba de miles y había que acondicionar la vieja nave. En Chile Neruda recibió el apoyo del entonces Canciller Abraham Ortega quien enfrentó las vacilaciones de Aguirre Cerda.

Finalmente la heroica travesía de un mes -desde el puerto francés de Pauillac hasta nuestro Valparaíso porteño- fue una bella realidad. Todo fue exitoso y aquellos miles de españoles y españolas se radicaron en el país, sus hijos crecieron acá y todas y todos contribuyeron fuertemente a la cultura y el desarrollo de nuestro país como bien conocemos. Neruda habría de proclamar más tarde, refiriéndose a este valioso capítulo de su vida : “Que la crítica borre toda mi poesía si le parece, pero este poema que hoy recuerdo o podrá borrarlo nadie“. 

La actividad a que me refiero permitió conocer importantísimos antecedentes que aportaron Martín Pascual, familiar de actores republicanos de aquel histórico episodio y César Bunster que se refirió a la presencia en la Guerra Civil Española de internacionalistas chilenos, como documentó en un libro la ya fallecida investigadora soviética Olga Ulianova. Por su parte Coral, hija del gran Victor Pey nos brindó una verdadera clase magistral sobre un tema que tan bien conoce y le toca en lo personal.

En mi caso no pude evitar narrar el hecho que escuché por primera vez la palabra “Winnipeg” siendo todavía un niño de 8 años y fue allá en la sureña localidad de Pinto a unos 25 kilómetros de Chillán a mediados de los años 40 del pasado siglo y en donde se encontraban relegados un par de militantes comunistas perseguidos por el gobierno del traidor González Videla. Uno de ellos, de apellido Brieba, había viajado en la histórica nave, al igual que el cura del pueblo, el sacerdote republicano español vasco Benjamín Fillol, oriundo del hermoso pueblo de Lequitio que he tenido el privilegio de conocer hace pocos años y al cual el cura amigo regresó en la década del 50 pasándola muy mal pues todavía gobernaba el dictador.

¿Y que tenía yo de niño que ver con todo eso? Muy simple, cada noche se reunían fraternalmente en la casa parroquial de Pinto los relegados con el cura y los acompañaba mi padre, hombre de izquierda, y el alcalde del pueblo, don Manuel Chávez quien, curiosamente militaba en el mismo partido que González Videla, pero que admiraba al cura y a los perseguidos. Mi padre me llevaba de acompañante y allí, mientras ellos compartían al calor de excelentes comidas vascas preparadas por el cura Fillol y buenos pipeños que llevaban las visitas, yo sentado en un piso del rincón del comedor escuchando y admirando me fuí enterando de la historia del Winnipeg y sus razones narrados por quienes fueron algunos de sus protagonistas. Conocí pues ya a esas edad las razones por las que luchaban los republicanos, la crueldad del franquismo y la justeza de la solidaridad internacional.

No lo olvidé nunca y aquellos sentimientos generados por la hermosa historia del Winnipeg de algún modo ayuda a explicar los caminos de la vida por los que he elegido transitar.

(*) Columna del Eduardo Contreras en Off The Record Online (Noviembre 2019). Revisa la revista digital completa en http://offtherecordonline.cl/ y los mejores momentos del programa Off The Record aquí.