Villas-Boas se juega su futuro en Nápoles
El técnico del Chelsea, André Villas-Boas, se enfrentará en los octavos de la Liga de Campeones, en Nápoles, a la primera prueba de fuego de su proyecto a "largo plazo" que ha dado las primeras señales de crisis. Marcelo Bielsa es uno de los principales candidatos para reemplazarlo en la banca azul.
Con el Chelsea sin opciones en la Premier League, los medios ingleses especulan sobre quién será el sucesor del portugués en el banquillo de Stamford Bridge si los "blues" quedan fuera de la Champions, la competición con la que llevan soñando varios años tanto los aficionados como el dueño del club, el magnate ruso Roman Abramovivch.
El joven discípulo de José Mourinho, de 34 años, que tomó este verano las riendas del equipo con la intención de quedarse un mínimo de tres años, ha visto en las últimas semanas cómo arreciaban las críticas tanto desde el exterior del club como por parte de sus propios jugadores. Él mismo admitió hace pocos días que no toda su plantilla apoya su "proyecto" y señaló que el único respaldo que necesita es el de Abramovich, a quien anoche volvió a pedir que saliera públicamente en su apoyo.
Villas-Boas se encargó además anoche de alabar la gestión del dueño del club desde que lo compró en 2003: "Es la parte más rica de la historia del Chelsea, está llena de trofeos y éxitos, y queremos perpetuar eso en el futuro", dijo el técnico.
El portugués reconoció que los rumores sobre su futuro, cuando el Chelsea está firmando una de las peores temporadas de la era Ambramovich, no le sorprenden. "Dados los resultados de esta temporada, la especulación es normal", señaló el portugués, que subrayó que tiene "un proyecto de tres años para cambiar no solo el equipo, sino también la cultura y la estructura del club".















